18:14 | El Sumo Pontífice solo portó la cruz en la última estación de la ceremonia
Roma (EFE).- El Papa Benedicto XVI portó este viernes la cruz al final de la última estación del Vía Crucis oficiado en el Coliseo de Roma, en una noche fría y de incesante lluvia, durante el que se recordaron las persecuciones que sufre la Iglesia católica en diversas partes del mundo.
Benedicto XVI, al inicio del Vía Crucis, señaló que "los Coliseos se han multiplicado a través de los siglos, allí donde nuestros hermanos, en varias partes del mundo". "Con nuestros hermanos perseguidos de todo el planeta iniciamos llenos de emoción este camino por la vía dolorosa que Jesús recorrió un día con tanto amor", manifestó.
El Papa presidió la ceremonia desde la colina del Palatino y aunque se había anunciado que llevaría la cruz en las tres últimas estaciones, finalmente, quizás por la fuerte lluvia, lo hizo solo al final de la última
El Sumo Pontífice, quien cumplirá 81 años en abril, recibió la cruz de manos del cardenal Camilo Ruini, vicario de Roma, quien la portó en la primera estación y en las tres últimas, en una ceremonia seguida por miles de fieles.
Cuando esta semana se anunció que el Papa no recorrería, por primera vez, las estaciones del Vía Crucis y que llevaría la cruz en las últimas, el portavoz vaticano, Federico Lombardi, explicó que no existía "ninguna razón para preocuparse". En este sentido, indicó que "simplemente se ha decidido no añadir más fatigas a los duros compromisos de la Semana Santa, que verán a Benedicto XVI presidir personalmente todos los largos ritos del Triduo Pascual".
A lo largo de las estaciones, las meditaciones, leídas por diversos fieles, hicieron referencia a diversas etapas de la Pasión de Jesús, entre ellas el momento en que fue juzgado por Poncio Pilatos, que es "la imagen de todos los que detentan la autoridad como instrumento de poder y no se preocupan de la Justicia".
Además se pidió a Jesús que ilumine "la conciencia de tantas personas constituidas en autoridad, para que reconozcan la inocencia de tus seguidores. Dales el valor de respetar la libertad religiosa".
En el tradicional Via Crucis, los católicos conmemoran las etapas que Jesús de Nazaret hizo desde su oración en el Huerto de los Olivos hasta el monte del Gólgota, donde fue crucificado.
El Vía Crucis del Coliseo romano fue instaurado en 1741 por el papa Benedicto XIV y tras decenas de años de olvido, en 1925 volvió a celebrarse. En 1964, el papa Pablo VI acudió al Coliseo para presidir el rito y, desde entonces, todos los años acude el sucesor de Pedro.