14:02 | Además hay 1.300 personas detenidas por las autoridades chinas, indicaron. China solo ha informado de 19 muertes
Pekín/Nueva Delhi (DPA).- El gobierno tibetano en el exilio elevó hoy la cifra de muertos en los disturbios en la región del Tíbet y otras provincias chinas a 135 y 500 heridos, frente a los solo 19 muertos y más de 600 heridos que reconoce China oficialmente.
"Hemos confirmado que 135 manifestantes murieron", señaló Thubten Samphel, portavoz de la Administración Central Tibetana con sede en la norteña ciudad india de Dharamsala, basándose en información recibida de conversaciones telefónicas con monasterios, amigos y familiares. El gobierno tibetano en el exilio, que no es reconocido por ningún gobierno, aseguró poseer los nombres de los fallecidos y los lugares donde murieron, según un portavoz, aunque la cifra de muertos no pudo ser confirmada de manera independiente, ya que hay poca información oficial proveniente del Tíbet.
Además, la información recogida en los últimos días apunta que más de 1.300 tibetanos fueron detenidos por las autoridades chinas, según un comunicado de prensa del gobierno tibetano en el exilio, que asegura que existe una situación similar a la ley marcial en el Tíbet con restricción de movimiento, registros puerta a puerta y arrestos arbitrarios.
Los monasterios que participaron en las manifestaciones que terminaron con la muerte de un monje del centro religioso de Ramoche, en Lhasa, fueron aislados y se les cortó el suministro de alimento y agua, según se denunció. Grupos de acción tibetanos advirtieron de una catástrofe humanitaria.
Pese a las represiones, las protestas antichinas y choques con las fuerzas de seguridad se reanudaron durante el fin de semana en las provincias de Gansu y Qinghai, donde fueron enviados grandes contingentes de tropas, entre ellas de la policía paramilitar y unidades regulares del ejército chino. Las autoridades hablaron de tranquilidad en las regiones de los distubios, mientras los medios estatales extendieron su llamada a desmembrar la conspiración y sabotaje de las fuerzas independentistas tibetanas.
Mientras tanto, el gobierno chino no respondió hoy a las preguntas de los medios extranjeros referentes a los incidentes en Tíbet, tras invitarlos a una desacostumbrada rueda de prensa en el Ministerio de la Policía en Beijing. La portavoz ministerial, Shan Huimin, se negó a responder las preguntas sobre los disturbios y abandonó la sala tras leer un texto reiterando la información proporcionada por los comunicados oficiales, según la cual la policía mostró contención durante los hechos y no empleó armas de fuego.
Al mismo tiempo, los medios de prensa estatales chinos criticaron las informaciones occidentales sobre lo ocurrido y acusaron a los periodistas de distorsionar intencionadamente lo sucedido o no presentarlo correctamente. Por ello, exigieron a los informadores que se limiten a los hechos. Sin embargo, sigue vigente la prohibición de viajar a las regiones de los disturbios para los medios.