8:28 | Chantal Sébire, quien tenía un tumor incurable en el rostro, falleció el 19 de marzo, dos días después de que le negaran su petición
París (EFE).- La francesa Chantal Sébire, cuyo caso relanzó el debate de la eutanasia en Francia tras haber pedido a la justicia el derecho a morir dignamente, se suicidó con barbitúricos, según los resultados de los análisis anunciados hoy por el fiscal que investiga el caso.
La mujer, enferma de un tumor incurable que le causaba dolores atroces, apareció muerta en su domicilio cerca de Dijon el pasado 19 de marzo, dos días después de que un tribunal le negara su petición de que se le practicara la eutanasia activa.
El fiscal de Dijon, Jean-Pierre Alacchi, ha asegurado que los análisis toxicológicos que había ordenado revelaron que absorbió una "dosis mortal" de barbitúricos.
La autopsia ordenada por el Ministerio Público no había clarificado las causas de su muerte, por lo que Alicchi ordenó análisis complementarios sobre sustancias encontradas en su cuerpo.
Su caso había reabierto en Francia el debate sobre la eutanasia e, incluso, motivó que el Gobierno encargase un estudio sobre las eventuales lagunas de la legislación gala sobre eutanasia y derecho a morir dignamente.
Su petición para que le practicasen una eutanasia activa para morir sin dolor era, de hecho, la primera de este tipo a la que se enfrentaba la justicia desde la ley del 2005 sobre el derecho de los pacientes.
Esa legislación contemplaba, en ciertos casos, el derecho a "dejar morir", suspendiendo la administración del tratamiento, pero no permite a los médicos practicar la eutanasia activa.
De acuerdo con esa normativa, a Chantal le habían propuesto la posibilidad de un coma inducido que pudiera aplacar su dolor hasta el momento de la muerte natural. Pero su deseo era morir.