9:04 | El ministro de Relaciones Exteriores de India declaró que el líder tibetano no debe hacer nada que dañe las relaciones de su país con China
Nueva Delhi (EFE).- El Dalai Lama se está convirtiendo en un huésped algo incómodo para las autoridades de la India, que lo acogen desde que huyó al exilio en 1959 y que hoy se ven sometidas a presiones chinas y críticas de la oposición.
Una muestra de la ansiedad que está generando en la India la actividad política del líder espiritual tibetano son las palabras del ministro de Exteriores, Pranab Mukherjee, quien declaró anoche que "puede quedarse como invitado en la India, pero no debería hacer nada que dañe los lazos diplomáticos de la India con China".
Mukherjee agregó que el líder budista es un "un invitado respetado en India", pero al mismo tiempo reiteró que su país reconoce a la región autónoma del Tíbet como parte de China. Un portavoz del Dalai Lama consultado por Efe negó que existan dificultades en las relaciones con el Ejecutivo indio.
Según Taklha, ese apoyo no ha variado en las últimas semanas de revuelta en el Tíbet, a las que se han sumado constantes protestas de tibetanos exiliados en la India y una incesante actividad del Dalai Lama, quien la semana pasada fue a Nueva Delhi a impartir cursos de budismo e hizo declaraciones políticas cada día.
También manifestó su "agradecimiento al Gobierno y a los ciudadanos de la India" por acoger a los 130.000 tibetanos que actualmente viven en territorio indio. En el mismo sentido, la Administración Central Tibetana (Gobierno en el exilio) negó que se haya producido un cambio de actitud de la India hacia los huéspedes tibetanos.
Sin presiones
Mientras, el presidente del Congreso de la Juventud Tibetana, Tsewang Rinzin, mantuvo que no ha recibido presiones por parte de las autoridades indias para paralizar las movilizaciones y marchas que convocan en territorio indio.
"Tenemos que organizar campañas. Eso es lo que hacemos", dijo el activista, acusado por las autoridades chinas de ser el encargado de buscar financiación para la revuelta en el Tíbet.
Las protestas en el Tíbet, que comenzaron hace más de tres semanas para conmemorar el aniversario de la fracasada rebelión tibetana contra el mandato chino en 1959, cuando el Dalai Lama partió al exilio, se han cobrado la vida de 19 personas en Lhasa, según la versión china, cifra que el Gobierno en el exilio eleva a 140.
La oposición india acusa casi diariamente al Gobierno de Delhi de someterse ante el chino guardando "silencio" sobre la represión de las protestas y le exige un mayor apoyo al Dalai Lama.
Advertencia china
Mientras, el embajador chino en Nueva Delhi, Zhang Yang, ante cuya legación se ha registrado alguna protesta de exiliados tibetanos, advirtió la semana pasada al ministro de Interior, Shivraj Patil, de que China podría anular el paso de la antorcha por suelo indio si no se garantizaba la seguridad del recorrido debido a las manifestaciones.
También representantes del deporte indio se han sumado a las expresiones de solidaridad en la India hacia el Tíbet, como el capitán del equipo de fútbol, Baichung Bhutia, que se niega a llevar la antorcha olímpica a su paso por este país.