9:06 |
El parque automotor peruano crece sostenidamente, empujado por la importación de vehículos usados y, más recientemente, por el progresivo incremento de la venta de autos nuevos. Como se aprecia en el gráfico de arriba, entre 1991 y el 2007, el número de vehículos se elevó en 131%. Es decir, se duplicó. Todo indica que la tendencia se mantendrá.
Esta situación no tendría por qué ser, en sí misma, un motivo de inquietud. A fin de cuentas, en el Perú el parque automotor tiene dimensiones modestas. "Nuestro problema no es de volumen de vehículos, sino de gestión de tránsito --insiste Juan Tapia, presidente de Cidatt--. La falta de una buena gestión hace que el tránsito sea caótico, y esto sería así aun si el parque automotor no creciera".
Para muestra, un botón. Al comparar la tasa de motorización de México, Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú, nuestro país se ubica en la cola. En cambio, al revisar los accidentes de tránsito fatales, la relación se invierte. El Perú pasa al primer puesto con una tasa de 25 fallecidos por cada 10 mil vehículos.
¿Si ahora que hay relativamente pocos autos tenemos tantos accidentes, qué ocurriría si la flota creciera más? ¿Si, con un parque automotor reducido, el tráfico atormenta a los limeños, qué podemos esperar, a menos que se adopten medidas correctivas? ¿Si el transporte, en sus condiciones actuales, representa una agresión para el medio ambiente, qué clase de aire respiraremos si la flota aumenta tanto en número como en antigüedad? "Esto es una bomba de tiempo", resume Tapia.
La importancia del tema obliga a contar con estadísticas certeras y aquí también hay una tarea pendiente. El Ministerio de Transportes y Comunicaciones estima el tamaño del parque automotor a partir de proyecciones. Iván Besich, de Araper, señala que ni siquiera los datos del Registro Vehicular son plenamente seguros, porque no todos los autos que salen de las pistas son dados de baja en el sistema, ni todos los que existen están inscritos, debido a argucias como la clonación de placas. Haría falta un reempadronamiento, dice.