14:57 | Hace 25 años el máximo ídolo de todos los tiempos del club Millonario jugó su primer partido con la franja roja en el pecho
"El uruguayo", así le decían antes de decirle 'Príncipe' (con mayúscula). Aquel 24 de abril de 1983 Enzo Francéscoli debutó con la camiseta de River Plate y desde entonces se forjó una historia que se inició con un canto de recibimiento que decía: "Vení, vení, cantá conmigo / que un amigo vas a encontrar / que de la mano / del uruguayo / todos la vuelta vamo'a dar".
Hoy se cumplen 25 año s de ese día. Jugaba River contra Huracán, en Monumental de Buenos Aires. Ganó River, 1-0, pero el gol no fue del Enzo. Su primer tanto lo anotó tres días después a Ferrocarril Oeste. El 1-0 lo hizo el novicio de 22 años que acababa de llegar de Montevideo Wanderers a los cinco minutos del complemento y ahí se empezó a forjar su historia.
'El Príncipe' llegó a River proveniente del Wanderers el 21 de abril de 1983, a cambio de 310 mil dólares, que el club millonario pagó en cómodas cuotas gracias la presión generada por el propio jugador. Al día siguiente se puso la camiseta en la cancha auxiliar del Monumental para ser presentado a la prensa. Dos días después, debutó.
"Yo quiero jugar en River, es una gran oportunidad para mí, y espero no desaprovecharla. Todos saben el nombre que tiene River internacionalmente y sé que se trata de un club elegante cuya hinchada admite únicamente al que sabe jugar, que tiene un estilo definido, que siempre se destaca por su buen fútbol. Por eso me tengo fe. Creo que mi estilo andaría bien en River Plate", dijo en esa oportunidad como un predestinado.
De golpe dijeron que era el salvador de un River marchito que trastabillaba con sus derrotas. El "Máximo ídolo de todos los tiempos del club River Plate", según una votación realizada el año pasado por los hinchas y socios en la sede, provocó que el Monumental de Nuñez se llene para verlo en momentos en que la magia de la zurda de Norberto Alonso andaba fresca.
Alonso era el último ídolo de River, que se había retirado del club tras pelearse con el técnico, Alfredo Di Stéfano. Urgía un ídolo y llegó el Enzo. El salió con la diez en la espalda. La misma que se quitó en 1986 para ponerse la del Racing de Matra en Francia. "Alguna vez volveré a River, de eso estoy seguro", dijo. Y durante ocho años pasó por el Racing Matra, el Olympique de Marsella, el Cagliari y el Torino, para regresar a River. No se equivocó.
Un día volvió, y no se fue más hasta 1998, en que se despidió en medio de un partido entre River y Peñarol, el equipo del que toda la vida fue hincha y cuya camiseta no vistió sino hasta el 27 de septiembre de 1999, en las celebraciones por los 108 años del club uruguayo. Larga vida al 'Príncipe'.