9:40 | Para los diarios estadounidenses, la dimisión de la ex primera dama se debió a la presión de los líderes del Partido Demócrata
Washington (DPA).- Durante unas 24 horas Hillary Clinton mantuvo en vilo a todo el mundo. Su rival, Barack Obama, se aseguró el martes la nominación como candidato a la presidencia por el Partido Demócrata, pero la ex primera dama no admitió públicamente su derrota.
Todo Estados Unidos se preguntaba: ¿Está especulando con la vicepresidencia? ¿Tendrá algún as bajo la manga? ¿Querrá esperar de todas maneras hasta la convención del partido a fines del verano estadounidense?
Pero finalmente el miércoles a la noche llegó la noticia, que alivió a muchos demócratas: Este sábado la senadora de 60 años anunciará oficialmente su renuncia. Y ya se comenzó a especular sobre si el fin de su candidatura puede significar también el fin de la era Clinton.
Según los diarios estadounidenses, no fue solo la poderosa palabra de los líderes del partido lo que llevó a la ex primera dama a ceder, sino también la presión de su propio entorno. Ya desde hace algún tiempo muchos demócratas seguían con preocupación el largo duelo entre Clinton y Obama, ya que, en su opinión, dejaba demasiado margen al candidato republicano ya designado John McCain.
"El votante decidió", afirmaron cuatro importantes políticos del partido, entre ellos el presidente de los demócratas, Howard Dean, la influyente presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, en un comunicado emitido a las 7:00 de la mañana (hora local) del miércoles. Dejaban en claro así lo que esperaban de la senadora.
Incluso el círculo más estrecho en torno a Clinton comenzó a dudar. "Le garantizamos nuestro apoyo hasta el final. Nuestro problema es que no tenemos ni idea de dónde diablos está el final", comentó el legislador por Nueva York Charles Rangel.
El ex vicepresidente Walter Mondale cambió rápidamente de filas. "Estaba a favor de Hillary, pero nunca estuve contra Obama, que es muy talentoso", afirmó Mondale, quien añadió que está feliz por el hecho de que por fin se haya tomado una decisión y de que "podamos mirar hacia adelante y unificar al partido".
No son pocos los que se preguntan ahora si la partida de Clinton no significa también el fin de un capítulo político en la historia de EE.UU. Según medios locales, un cuarto de los estadounidenses no conoce un mundo en el que no haya alguien con el nombre Clinton en la Casa Blanca o intentando llegar a ella. Pero eso, por ahora, habrá terminado.
Se habla de que las opciones para la ex primera dama son que se convierta en una figura líder en el Senado, al estilo de Edward Kennedy, o en jueza de la Corte Suprema o quizá en gobernadora del Estado de Nueva York. Porque realmente parece difícil que se cumpla su deseo de conseguir la candidatura a la vicepresidencia.
Algunos hombres de confianza del senador Obama ya dieron a entender que es altamente improbable que se llegue a eso, comentó hoy el "Wall Street Journal". El equipo del senador por Illinois nunca estuvo entusiasmado con la idea, ya que esta se contrapone demasiado a su mensaje de cambio y transformación en Washington. El candidato designado se reunirá en algún momento de las próximas semanas con su antigua rival, aseguran los medios.
Pero a pesar de todo, Clinton aún deja una pequeña puerta abierta. Después de todo, votaron por ella en las primarias 18 millones de personas. Si la senadora declara el sábado que suspende su candidatura en vez de renunciar a ella, sus más de 1.900 delegados podrían votar por ella, según las reglas, en la convención del partido. "Eso no cambiaría nada en el resultado final", comentó una analista en la CNN. "Pero sería para los libros de historia".