13:15 | El escritor peruano ofreció estas declaraciones en la primera jornada del ciclo "Lecciones y maestros", dedicada a analizar su obra
Santillana del Mar, España (EFE).- El escritor peruano Mario Vargas Llosa sabe que la idea de los años 60 de que la Literatura podía cambiar la realidad ya no está de moda, pero aún cree que el escritor no puede rehuir una responsabilidad, sea moral, social o política, que trasciende lo puramente estético.
"La literatura ayuda a vivir. Es una expresión maravillosa de la libertad humana. En las grandes novelas descubrimos todo aquello que quisimos ser y que inventamos para vivirlo de mentira. Por eso, la literatura es la gran acusación, la gran requisitoria, y es una demostración permanente de esa actitud crítica que ha sido el motor del progreso y de la civilización", dijo hoy.
Con estas palabras resumió su concepción de la literatura en la primera jornada del ciclo "Lecciones y maestros", dedicada a analizar su obra, que organiza la Fundación Santillana y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.
Vargas Llosa es uno de los grandes novelistas en lengua española y su nombre suena cada año cuando se acerca el anuncio del Premio Nobel de Literatura.
Gustave Flaubert, uno de los escritores que más han influido en Vargas Llosa, le enseñó que la literatura es una manera de vivir, y para él ha sido así. Desde hace años, cada proyecto que emprende va poco a poco ocupando todo su tiempo, invadiendo y colonizando su vida.
Juan Benet creía que Vargas Llosa "se mimetizaba con los personajes de sus novelas y se disfrazaba de algunos de ellos", y el escritor peruano reconocía hoy que, al final, "algo de eso ha pasado". Cuando escribe, se siente "como exiliado del mundo real, porque está mucho más cerca del mundo ficticio".
Llego a esos extremos de camuflar mi propia vida para inventarla mejor, aseguró Vargas Llosa, cuya ambición ha sido siempre la de contar una historia bien contada una historia que el lector no tenga la impresión de leer, sino de vivir.
Tras ser presentado por el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, quien subrayó la entrega total con la que responde a su ambiciosa concepción de la novela, el escritor peruano centró su intervención en el descubrimiento de la importancia de la técnica en la literatura.
Frente a la literatura costumbrista y regionalista que se practicaba en los 50 en el Perú, para Vargas Llosa, en sus primeros tiempos como escritor, fue decisivo comprender el papel capital del narrador y también el que juega el tiempo.
La lectura de Faulkner, en esos años, fue fundamental para él, pero fue Flaubert quien mejor le instruyó sobre el tipo de literatura que él buscaba. "Leer 'Madame Bovary' me cambió la vida como escritor", dijo Vargas Llosa, que siempre ha admirado la terquedad y perseverancia del autor francés para conseguir obras maestras, aunque en sus comienzos no fuera un genio.
Hubo un tiempo en que Vargas Losa creía que la literatura era fundamentalmente forma, pero luego puso en entredicho esa concepción y llegó a concluir que no todas las historias son iguales. "Ahora creo que hay temas que tienen de por sí una fuerza persuasiva, que la forma puede enriquecer o empobrecer, pero no recrear de la nada", afirmó.
Galardonado con un sinfín de premios, entre ellos el Cervantes y el Príncipe de Asturias de las Letras, Vargas Llosa apuntó que "es respetable considerar que la literatura es diversión", pero se resiste a pensar que sea solo eso.
La buena literatura, las obras maestras, influyen en la conciencia del lector y en su forma de actuar. Y esa responsabilidad no la debe rehuir el escritor, aseguró.