17:04 | Para escuchar el discurso que dio la mandataria argentina se desplazaron miles de personas a la Plaza de Mayo, convocadas por el peronismo para respaldar al Gobierno, que se encuentra en conflicto con el agro
Buenos Aires (EFE).- La presidenta argentina, Cristina Fernández, cargó este miércoles contra los ruralistas y llamó a defender la democracia, en la segunda movilización del peronismo organizada por su esposo, el ex gobernante Néstor Kirchner, desde que comenzó hace tres meses el conflicto entre el Gobierno y el campo.
El oficialismo paralizó prácticamente la capital del país para garantizar el éxito de la convocatoria de Kirchner, respaldada por la Confederación General del Trabajo (CGT), la principal central sindical argentina, que decretó la interrupción de labores desde el mediodía (local) en sectores tan sensibles como el bancario.
Cientos de microbuses que llegaron del gran Buenos Aires y de las provincias aledañas colapsaron el tráfico de la ciudad, restringido en las áreas próximas a la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada (sede del Gobierno), desde las primeras horas de la mañana.
Miles de personas aguardaron durante horas en la plaza la llegada de Fernández, única oradora del acto multitudinario en medio del clima de tensión que vive el país por la crisis con el campo.
Un poco tarde
Con cerca de hora y media de retraso, la presidenta llegó a las inmediaciones de la plaza en el helicóptero que acostumbra a utilizar en sus desplazamientos por la ciudad, vestida con un discreto traje de pantalón oscuro y acompañada por su esposo, líder del Partido Justicialista (PJ, peronista).
Tras guardar un minuto de silencio por el fallecimiento de un manifestante que permanecía en la plaza y fue golpeado en la cabeza por una farola que se desprendió, Fernández -acompañada por miembros de su Gobierno y una amplia mayoría de gobernadores peronistas- arremetió con dureza contra las patronales agropecuarias y defendió los logros de la gestión de su esposo y antecesor en el cargo y los de su Gobierno.
"Cuatro personas a las que nadie votó, a las que nadie eligió" que "se reunían, deliberaban, decidían y comunicaban al resto de los argentinos quién podía andar por las rutas del país y quién no", afirmó la mandataria.
Según Fernández, al ver ese escenario se percató de que el problema no estaba en el alza de las retenciones a las exportaciones de granos decretada por su Gobierno -lo que detonó el conflicto-, sino que "se estaba socavando, interfiriendo en la misma construcción democrática, que dice que los representantes del pueblo elegidos en elecciones son los que deliberan".
"Los invitamos a que democráticamente se constituyan como partido político y se presenten en las próximas elecciones para reclamar el voto a favor de su modelo", añadió Fernández, quien defendió la necesidad de que las diferencias se "procesen democráticamente".
"Tal vez por los golpes (de Estado), creemos que todo se arregla con intolerancia, bocina, cacerola o corte de ruta. Así no se arreglan las cosas, al contrario, cada vez se desarreglan más", aseguró.
La presidenta acusa un duro desgaste por el conflicto agrario, con una significativa caída de su popularidad y 'cacerolazos' masivos, como el registrado el lunes en Buenos Aires y otras grandes ciudades del país, en contra de su política.
Tras casi cien días de conflicto, Fernández envió el martes al Parlamento un proyecto de ley para que ese poder ratifique la resolución que incrementó los impuestos a las exportaciones. Las organizaciones agrarias tendrán que decidir en las próximas horas si mantienen la última fase de las huelgas comerciales convocadas contra la subida de impuestos.