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General Alberto Jordán: "Un coronel de la Dinoes no respetó las órdenes"

7:50 | El hasta ayer jefe de la Undécima Dirección Territorial Policial con jurisdicción en los departamentos de Arequipa, Moquegua y Tacna salió al frente para contar su verdad

Por Carlos Zanabria

¿General, que pasó exactamente en Moquegua?
El domingo (15) me comunicaron que se iba a trasladar a unos 750 hombres para esta operación. Yo llegué a Moquegua y dialogué con mis oficiales y luego me comuniqué con las autoridades y con el presidente de la federación, Zenón Cueva, con Cristala Constantinides y con el padre Martín Ayala. A ellos les dije que tenía orden de abrir la carretera.

¿Órdenes del director general o del ministro del Interior?
Órdenes del ministro, después el director me llamó.

¿Qué pasó después?
Los dirigentes y el sacerdote afirmaron que estaban preocupados por la medida y yo les dije que no quería utilizar la fuerza y por eso era el diálogo. Me pidieron una tregua hasta la 1 a.m. A esa hora los llamé y me dijeron que el 50% estaba de acuerdo (con levantar el bloqueo), el 30% no y el resto no participó en la asamblea. Me pidieron otra tregua hasta las 8 a.m. A las 3 a.m. yo solicité a Inteligencia una evaluación porque la tropa ya estaba lista para entrar por los cuatro puntos cardinales. Inteligencia me informó que había unas 3.500 personas en el puente, más diferentes piquetes en los alrededores. Allí me comuniqué con mi gente para que no utilizaran gas. Llamé al director general y le di el informe. Le informaron al ministro y me dijeron que evaluara la situación. A las 8 a.m. llegué a la iglesia. Comenzamos a conversar con el padre Ayala y fuimos a buscar a los dirigentes. Yo le dije: "Padre, no quiero intervenir porque hay demasiada gente"; entonces me replicó: "Yo voy a seguir aguantando todo". En ese momento me llamó el comandante Briones (jefe de la USE Arequipa) y me dijo: "General, ya comenzaron a echar gas" y le pregunté: "¿Y quién ha echado el gas?". "El coronel de la Dinoes", me respondió.

¿Tiene su nombre?
El coronel Vidal, no sé su otro apellido. Él en todo momento decía: "Hay que gasear", y yo respondía que no.

¿Qué hizo entonces?
Asumir mi responsabilidad. Decidí enfrentar el problema. Con cien efectivos fuimos hacia el puente. Cruzamos una chacra, atravesamos el río y llegamos a una colina. Avanzamos al puente, pero había unas 600 personas que nos rodearon en un cerro. Entonces usamos el gas lacrimógeno, pero no servía. Era un gas que botaba poquito, no era el gas que siempre hemos tenido.

¿Ese gas recién se lo entregaron para la incursión?
Sí, recién nos lo habían dado. La gente comenzó a subir y llegó un momento en que nos acorralaron. Nos comenzaron a tirar piedras. Había dos personas que intentaban controlarlos, pero la masa era incontenible. Estaban indignados por lo que pasó en el puente. Yo he recibido unas 60 o 70 pedradas. La gente nos arrinconó y los impactos de las piedras rompieron varios escudos. Mi casco está dañado y es en ese momento que me lesioné esta parte (se señala el antebrazo).

¿Había personal armado?
No entre nosotros. Yo antes de salir hice revisar a todo el personal con la fiscalía para que no usara armas de fuego. Incluso los oficiales las dejaron. Nuestra intención era despejar, no matar.

¿El personal de la Dinoes estaba armado?
No, pero no sé si el personal de apoyo tenía armas. Pero déjeme terminar de contarle: Cuando estuve en la cima de un cerro pedí apoyo al helicóptero para que me sacaran con mi gente, pero me respondían que no tenían efectivos y que estaban esperando al personal de Dinoes. Les insistí, pero el coronel Martínez dijo que iba a llenar la nave de efectivos de la Dinoes. Según el piloto Sulca, el director general lo llamó y le preguntó dónde estaba yo y por qué no me habían rescatado. En ese momento, Martínez recién dispuso que salieran a cumplir esa misión.

Cuando los manifestantes nos capturaron, algunos nos trataron mal. Entonces llegamos a la pista hacia el puente Montalvo y pasaban las ambulancias para recoger a algunos policías heridos, pero la turba le rompía las lunas.

Nos llevaron a una carpa donde había retenidas cinco chicas de la policía. Allí los heridos recibieron atención. Afuera había unas 5.000 o 7.000 personas que nos querían linchar. "Muerte, muerte", gritaban mientras mostraban sus machetes.

En ese momento uno de los dirigentes me dijo: "Nos vamos al puente". "¿Para qué?", le pregunté. "Los vamos a matar", me respondió y yo le pedí que me llevara solo a mí. Entonces me dijo: "Si quieres defender a tu gente, tienes que pedir que te disculpen a la gente de Moquegua y levantar el trapo blanco en símbolo de la paz". Entonces acordamos que no los tocarían a ellos (a los policías), sino solo a mí. Yo opté por ofrecer disculpas, no pedí perdón, por lo que había sucedido y porque yo no autoricé el uso de las bombas lacrimógenas.

Al partir al puente, las mujeres del Ministerio de Salud hicieron una cadena y me protegían. En ese momento comencé a cantar, no sé de dónde me salió ese don de tratar de convencerlos y me los iba ganando. Además intercambié mi gorro de faena con una señora de polleras. Yo comencé a jugar mi partido, porque yo no quería morir; lo que buscaba era ganar tiempo hasta que viniera el padre (Ayala) y el defensor del Pueblo. Cuando estos llegaron comenzaron a negociar, pero algunos tiraban piedras. Tumbaron una carpa.

¿Querían llevar a todos los policías?
No, solo a mí. A los policías ya los había sacado del problema. Fuimos al puente y el padre me dijo: "Haz cadena con tus brazos" y el padre y Hernán me llevaron bien amarrado. Antes le dije a una señora morena (Katherine Maldonado): "Tú eres líder, tú tienes que ayudarme". Entonces ella lideró a la masa y junto a otro dirigente nos llevó hasta el peaje, la comisaría y luego regresamos a las carpas. Al regreso conseguimos las ambulancias. Sacaron a unos 40 policías y nos llevaron en marcha hasta la iglesia. La comisión nos prohibió hablar por teléfono, ver televisión, pero nos dieron de comer y frazadas.

¿Por qué un coronel pasaría sobre la autoridad de un general?
No, tiene que ser por orden de otro general o se debe a otra cuestión.

¿Estando la Dinoes en su jurisdicción, ellos lo obedecen o reciben órdenes de su jefe?
No, (me obedecen) a mí, pero no sé qué ha pasado; más bien sí hubo una situación que se debe aclarar.

¿Ha sido relevado del cargo?
Sí, me voy a Lima, no sé adónde. Si el comando ha visto por conveniente que yo parta, yo parto, pero quiero decir que yo cumplí mi función pensando en los derechos humanos, pensando en el pueblo de Moquegua, que si interveníamos íbamos a tener un costo social y eso lo comuniqué a mí comando y al menos hasta las primeras horas me estaba respaldando. Esto lo pueden corroborar con los policías heridos.

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