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Rusia, el nuevo conejo de la galera del técnico holandés Guus Hiddink

8:54 | Como lo hiciera antes con Corea del Sur y Australia, el entrenador ratificó en la Eurocopa 2008 la efectividad de sus 'trucos'

Sedes de la Eurocopa 2008

Viena
(DPA).- La varita mágica de Guus Hiddink sigue asombrando a su platea: como lo hiciera antes con Corea del Sur y Australia, el entrenador holandés ratificó en la Eurocopa 2008 la efectividad de sus "trucos" a la hora de elevar el potencial de equipos que nadie tiene en cuenta como candidatos a ganar nada.

Hoy, el día después de su gran golpe, la selección de Rusia descansa en el paradisíaco pueblo de Leogang, un centro de esquí "perdido" en los Alpes austríacos. La favorita Holanda ya quedó atrás, y la semifinal de Austria/Suiza 2008 ya es una realidad tangible, sea España o Italia su rival del jueves en Viena.

¿Qué pase mágico realizó Hiddink para que Rusia se quitara la piel de cordero exhibida en su debut ante España el 10 de junio, y once días después diera una lección de fútbol ofensivo ante la selección de su país de origen?

Más allá del calificativo de "mago" que pretende simplificar sus virtudes, Hiddink es un profundo conocedor del fútbol internacional y de la mentalidad de los jugadores. "Una de sus principales fortalezas es su calidad como psicólogo", definió al holandés el ex astro alemán Franz Beckenbauer. "Eso es algo clave al máximo nivel en el fútbol", agregó.

Apenas concretada la derrota ante España por 2-0, Hiddink se mostró decepcionado ante la prensa por la "ingenuidad" de su inexperto equipo.

"Cometimos errores de un equipo de escuela. Es difícil madurar en apenas cuatro días", dijo, y sus declaraciones lograron el efecto deseado en sus futbolistas, que en el siguiente partido, sin lucir pero con efectividad, derrotaron a la defensora del título Grecia y se pusieron nuevamente en carrera.

Luego llegó el decisivo partido ante Suecia, con el regreso del suspendido Andrei Arshavin. Bajo la batuta del delantero del Zenit San Petersburgo, más el poder goleador de Roman Pavlyuchenko, Rusia venció a los suecos por un 2-0 que pareció magro en relación a la gran actuación del equipo.

En la previa ante Holanda, Hiddink volvió a frotar la lámpara de las palabras, que tan bien conoce. Entonces dijo que los "naranjas" llegarían al choque de cuartos en Basilea con la ventaja de tener varios días más de descanso, y volvió a poner a su rival como amplio favorito, liberando de presión a sus muchachos.

Y a la hora de plantear el partido, sacó provecho de su conocimiento del fútbol holandés: Rusia discutió palmo a palmo la posesión del balón en el centro del campo, salió disparada hacia adelante con velocidad y atacó sin ningún tipo de complejos al equipo que venía de golear nada menos que a Italia y Francia, campeona y subcampeona del mundo, respectivamente.

El merecidísimo 3-1 sellado en la prórroga, otra vez con Arshavin y Pavlyuchenko como figuras, atestigua el acierto de Hiddink y las virtudes de sus talentosos jugadores, a quienes dotó de disciplina táctica, tradicional punto débil de los equipos rusos.

"¿Mi labor? Colaborar para que despierte un gigante dormido", señaló Hiddink al referirse a su nueva misión tras llevar a Corea del Sur a las semis del Mundial 2002 y a Australia a octavos del Mundial 2006.

Todo indica que los dos millones de euros anuales que el magnate Roman Abramovich desembolsa de su bolsillo para que Hiddink se siente en el banquillo nacional se están amortizando rápidamente.

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