12:47 | Desde Puno, el mandatario dijo nunca antes se invirtió tanto como ahora en el sur y pidió que no se le culpe de las pocas obras realizadas porque esa labor le corresponde a las regiones y municipalidades
"Ya estoy cansado de que me echen culpas ajenas". "Rechazo la cantaleta repetitiva de todos los que dicen que no se hace, no se hace, no se hace, no se hace. No hacen los que han recibido la plata y no cumplen con hacer las obras. Esos son los que no hacen". "¡Qué tal raza! Vayamos a reclamar donde tengamos que reclamar".
Esas fueron una de las tantas frases airadas que el presidente Alan García empleó hoy desde Puno para rechazar las criticas realizadas a su gestión respecto a que no se invierte lo suficiente para realizar obras en las regiones y en especial en el sur del país. Y de paso, el mandatario achacó de que son los gobiernos regionales y locales quienes no ejecutan las obras con el dinero recibido desde el gobierno central.
"Nunca como ahora se ha invertido tanto en el sur del país. ¡Nunca! (Se invierte) en la carretera Interoceánica, en la electrificación. Nunca como ahora se ha entregado tanto canon minero, que antes se quedaba el gobierno de Lima con él", sostuvo García.
Sin mencionarlo en ningún momento Alan García arremetió contra el presidente regional de Puno, Hernán Fuentes, al señalar que hasta la fecha no había instalado la zona franca en Puno, que otorga condiciones especiales para impulsar la industria y el comercio a gran escala, pese a que desde el 2006 se había promulgado la ley.
"Nosotros creamos la zona franca, habilitamos el dinero y se la entregamos para ser ejecutada al gobierno regional (de Puno), y el pueblo de Puno pide la zona franca, ¿Qué culpa tengo yo? Ya pasaron dos años y ni siquiera han dicho en qué terreno se hará la zona franca para que vengan los inversionistas de Lima, Arequipa, de Puno a poner fábricas, a procesar los quesos, a procesar los cueros, a traer frigoríficos y darles valor agregado a lo que produce el agricultor", comentó.
Pero eso no fue todo, el presidente sostuvo que los gobiernos regionales de Apurimac y Puno habían incrementado su presupuesto pero que estos no realizaban obras que justifiquen ese aumento. "Los presupuestos que tienen los gobiernos regionales se han multiplicado por 10 en Apurímac, por 5 en Puno. Entonces cómo que no se hacen obras. Si se ha entregado todo a las nuevas autoridades que el pueblo elige", dijo.
Otra falencia que García hizo notar, pero esta vez al alcalde de Juliaca, fue que no se había iniciado el funcionamiento de la Universidad Nacional de Juliaca pese a que se promulgó su creación el 2007.
"Lo que pasa es que han agarrado la costumbre, como antes cuando el presidente gobernaba todo, de echarle la culpa de todo al presidente. ¡Qué tal raza! Pensemos bien que el Perú es diferente y vayamos a reclamar donde tenemos que reclamar", dijo airado el presidente.
Enumeró logros, ninguna autocrítica
Por contraste, frente a la lentitud de los presidentes regionales, el mandatario enumeró con minuciosidad las obras que realiza. "Hemos electrificado con 27 millones entregados por el gobierno central a 190 pueblos. ¡Qué cosa, eso no es obra! Vamos a tener 1030 pueblos en Puno electrificados. Ya hemos puestos los 192 billones de soles para electrificar esos 1.030 pueblos ¿Eso no es obra?", dijo arrancando algunos aplausos.
No obstante estos logros del gobierno central, García no hizo ninguna autocrítica a su actual gestión que recibe un preocupante 7% de aprobación precisamente en Puno y también en Arequipa, Cusco y Ayacucho según una encuesta de Ipsos Apoyo encargada por El Comercio.
Junto al presidente estaban el ministro de Agricultura, Ismael Benavides, el titular de Energía y Minas, Juan Valdivia y el presidente ejecutivo del Instituto Nacional de Desarrollo (Inade), Daniel Vera Ballón.
Estas palabras las pronunció el mandatario antes de inaugurar la III etapa de irrigación del proyecto 'Lagunillas' en Piracona, un distrito puneño ubicado en la provincia de San Román de Juliaca. Antes de retirarse el presidente recibió con agrado dos enormes quesos que le dio una campesina.