16:41 | El Gobierno Británico pagó más de 5,5 millones de dólares a diez prisioneros iraquíes de quienes habrían abusado en setiembre del 2003
Londres (DPA).- Reino Unido pagó indemnizaciones por un monto equivalente a más de 5,5 millones de dólares a prisioneros iraquíes presuntamente torturados por soldados británicos durante la guerra, confirmaron este jueves abogados de las víctimas y el Ministerio de Defensa británico.
Los nueve hombres y la familia de un empleado que fue golpeado hasta morir recibieron ese monto tras llegar a un acuerdo extrajudicial con el Ministerio al cabo de dos días de "intensas negociaciones".
Los presuntos maltratos se produjeron en setiembre del 2003 en la ciudad de Basora, en el sur de Iraq. Uno de los reclusos, el recepcionista de hotel Baha Mousa, de 26 años, murió por los golpes recibidos. Según los abogados de los afectados, sus defendidos fueron torturados.
El Ministerio de Defensa admitió en marzo que parte de la Convención Europea de los Derechos Humanos se había vulnerado "sustancialmente" en el incidente. El Gobierno y el Ejército se disculparon por el "desgraciado incidente", y destacaron que la amplia mayoría de las tropas británicas en Iraq tuvo un buen comportamiento.
La cartera volvió a condenar el hecho. Sin embargo, un portavoz destacó que los maltratos fueron cometidos por una "minoría muy pequeña" de las tropas británicas.
Los presos habían sido detenidos en un hotel donde al parecer se encontró material para fabricar bombas. Mousa, padre de dos hijos, fue tomado por un insurgente. Una autopsia halló más tarde casi 100 heridas en su cuerpo, entre otras fracturas en su nariz y costillas.
El padre de Mousa, Daoud, quien lideró la lucha por la compensación, relató a la Suprema Corte en Londres en el 2004 que estaba "horrorizado" por el estado del cuerpo de su hijo cuando tuvo que identificarlo. "Rompí a llorar y aún no puedo soportar pensar en lo que vi. Cada vez que cuento esta historia me quiebro", contó.
Gran parte de la compensación es para los dos hijos varones huérfanos de Mousa, cuya madre murió de cáncer poco antes del incidente del hotel.
En mayo, el ministro de Defensa británico, Des Browne, anunció una investigación pública de este caso. Según los militares, se trata de averiguar si hay responsabilidades individuales en la muerte de Mousa o si se trató de "errores sistemáticos".
Siete soldados británicos ya habían sido juzgados por un tribunal militar en marzo del 2007 por actuación criminal en Iraq. Durante el juicio, las víctimas denunciaron que Mousa y los otros fueron amarrados, encapuchados y golpeados repetidas veces.
Seis soldados fueron exculpados. Un séptimo militar, un cabo que admitió haber tratado "inhumanamente" a los iraquíes, fue encarcelado por un año y expulsado del Ejército. Sin embargo, sus superiores del regimiento real de Lancashire, incluido el coronel Jorge Mendonca, fueron absueltos de todos los cargos.