11:49 | 'Quien asume un paro y se le escapa de las manos, terminando en vandalismo, debe responder por ello', indicó
Los actos de violencia producidos el pasado 9 de julio en el departamento de Madre de Dios no deben quedar impunes, afirmó hoy el ministro del Ambiente, Antonio Brack, quien preside la comisión de alto nivel que viajó a la zona para solucionar esa crisis social a través del diálogo.
El funcionario consideró que, de ninguna manera, las insatisfacciones sociales pueden devenir en saqueos, vandalismo, caos social y mucho menos en incendios generados intencionalmente en sedes de entidades públicas, como ocurrió con el local del gobierno regional de Madre de Dios.
"El futuro no se construye con sangre, sino con el sudor de gente unida que busca un destino común. Aquel que asume un paro y se le escapa el tema de las manos, terminando en vandalismo, debe responder por ello. La cuestión de los derechos humanos es importante", subrayó.
En diálogo con CPN, el titular del Ambiente, destacó la voluntad de diálogo mostrado por las autoridades locales de Madre de Dios, la cual se manifestó en la mesa de trabajo instalada en la zona, donde se atendió el pliego de reclamos de la región y se explicó la posición del Ejecutivo.
"Tratamos el pliego de reclamos que dejaron en la Presidencia del Consejo de Ministros en tres temas: el agrícola, forestal y el minero, y dejamos un espacio abierto para otros puntos. El diálogo fue muy bueno, de alto nivel y con mucha responsabilidad" remarcó Brack Egg.
Precisó que al llegar al lugar de los hechos fue informado de la detención de 30 revoltosos durante la reyerta, los cuales -dijo- fueron intervenidos como corresponde de acuerdo a ley, es decir, en presencia de personal de la Fiscalía de la Nación y de la Defensoría del Pueblo.
Tras destacar que en la mesa de diálogo se dejó de lado los discursos políticos, el ministro indicó que el Ejecutivo puede enviar misiones de diálogo y apoyar a dicha región, pero aclaró que en la solución a las demandas de la población debe intervenir el propio gobierno regional.
"Madre de Dios tiene un futuro enorme. Es más grande que Panamá y casi el doble de Costa Rica, tiene 150 mil habitantes, pero hay grupos enfrentados que buscan destruirse. El presidente de la región es el representante y con él hay que trata los temas así sea de otra tienda política", anotó.