9:54 | El Gobierno Israelí le entregó a la milicia Hezbolá cinco prisioneros libaneses y el Estado judío recibió los cadáveres de dos soldados
Jerusalén / Beirut (DPA).- Israel y la milicia chiita Hezbolá cerraron este miércoles el último capítulo de la guerra del Líbano del verano del 2006 con el intercambio de presos y cadáveres planeado desde hace meses bajo mediación alemana.
En un día de intensa actividad en la frontera entre Israel y Líbano, Hezbolá entregó primero al Comité Internacional de la Cruz Roja dos ataúdes con los cadáveres de los soldados israelíes Ehud Goldwasser y Eldad Regev, cuya captura, el 12 de julio del 2006 por parte de Hezbolá, llevó a Israel a lanzar la guerra contra el grupo islamista.
Una vez identificados sus restos, el Estado judío transfirió al Líbano a cinco presos libaneses, entre ellos Samir Kuntar, el terrorista árabe que más tiempo llevaba encarcelado en Israel.
Hezbolá recibió igualmente los cuerpos de casi 200 guerreros libaneses y palestinos. Entre los cadáveres se encontraba el de la palestina Dalal Mughrabi, quien formaba parte de una célula terrorista que en 1978 mató a 37 israelíes e hirió a otros 70.
Israel había mantenido hasta el último momento las esperanzas de que los dos soldados siguieran con vida. "Ha sido horrible ver los ataúdes", afirmó Zvi Regev, padre de uno de los reservistas muertos. "Habíamos tratado de no hacernos ilusiones, pero habíamos mantenido la esperanza hasta el último momento", dijo por su parte el padre de Goldwasser, Shlomo.
La identificación de los cadáveres se prolongó durante horas, lo que fue retrasando hasta la tarde la liberación de Kuntar y los otros cuatro presos, que habían recibido en la víspera la amnistía del presidente israelí, Shimon Peres.
"El proceso de identificación ha sido complicado y difícil al haber pasado dos años del secuestro", dijo el rabino jefe castrense, Abi Gronski, quien señaló que los dos soldados recibirán sepultura mañana jueves.
Según Wafi Safa, representante de Hezbolá durante el intercambio en la frontera entre Israel y Líbano, los restos mortales de los militares se encontraban en muy mal estado debido a las heridas y quemaduras sufridas durante su captura, cuando, según medios israelíes, el vehículo en el que viajaban fue alcanzado por un cohete.
Samir Kuntar, de hoy 45 años, lideró en 1979 una célula terrorista que mató a cuatro israelíes, entre ellos una niña de cuatro años. Por ello, su puesta en libertad desató un intenso debate en la sociedad israelí.
A su llegada a Líbano, a través de la frontera con Israel, Kuntar y los otros presos eran esperados con una recepción de honor, con alfombra roja incluida. Para más tarde había prevista otra recepción con políticos libaneses en el aeropuerto de Beirut.
El presidente palestino, Mahmud Abbas, felicitó a las familias de los cinco libaneses por su liberación. Por su parte, Sami Abu Suri, portavoz de la organización islamista palestina Hamas, estimó que el secuestro de soldados israelíes es la mejor vía para conseguir la puesta en libertad de prisioneros en el Estado judío.