9:22 | El Papa se sumó este jueves a la Jornada Mundial de la Juventud en Sidney y le pidió a los jóvenes que cuiden el planeta
Sidney (Agencias).- Desde hace días rezan, cantan y celebran los jóvenes peregrinos en Sidney, pero la mayoría hicieron el largo viaje sobre todo para ver una vez en sus vidas en vivo y en directo a Benedicto XVI.
Hoy por fin llegó el día: a bordo del "MS Sidney 2000", el Papa entró al puerto y el júbilo no tuvo límites. También a él se le notaba la alegría en el rostro. Rodeado de australianos, entre ellos aborígenes en sus vestimentas típicas con la cara pintada de blanco, miró durante minutos hacia el mar de gente en la orilla y disfrutó la entusiasta recepción. "¡Qué alegría!", dijo conmovido.
Horas antes, el Papa, como jefe de Estado del Vaticano, cumplió con todos las recepciones oficiales, escuchó discursos y dio la mano a mucha gente. Cuando la guardia de honor partió, quedó en claro que Benedicto estaba apurado. Con paso veloz, pasó delante de las filas de soldados, con el maestro de ceremonia a su lado, que casi tuvo dificultades para seguirle los pasos.
"Estoy aquí en primer lugar para encontrarme con los jóvenes", aclaró Benedicto rápidamente. "La Jornada Mundial de la Juventud me llena de confianza en la Iglesia y en el mundo".
Ya antes en el día, el Papa de 81 años había andado a paso veloz e impresionado así a sus invitados australianos. Ya impactó cómo bajo la escalera del avión el domingo tras 23 horas de vuelo y cómo casi dejó atrás en un paseo con el rosario a los obispos australianos más jóvenes. "Está en plena forma", afirmó admirado un representante del gobierno australiano.
Mientras tanto, los peregrinos llevaban horas en Barangaroo junto al puerto. El recinto se llama "milla del hambre" en el lenguaje popular, porque hasta allí acudían los trabajadores hambrientos en la crisis económica de los años 30 para hacer fila para pedir trabajos.
Los peregrinos no pasaron hambre, pero hacía frío en el invierno australiano. Tanto frío que algunos peregrinos de zonas más cálidas se habían equipado con gorros de lana y guantes. "Cantar y bailar" fue el mejor remedio contra el frío, explicó una argentina.
Cuiden la Tierra
Benedicto XVI le pidió a los jóvenes del mundo que cuiden el planeta y les previno contra la "degradación sexual" en el multitudinario en Sidney, donde se celebra la Jornada Mundial de la Juventud.
El Papa les advirtió contra "un insaciable consumo" que deja "cicatrices en nuestra tierra" y que degrada no solo la naturaleza, sino también al ser humano "a través del alcohol, las drogas, la exaltación de la violencia y la degradación sexual".
Así comenzó el Sumo Pontífice en su primer día oficial en Australia, donde previamente alabó la "valentía" de las autoridades del país por haber reconocido las injusticias perpetradas contra los aborígenes.