20:11 | Argelia instó en evitar que la Corte Penal Internacional emita una orden de arresto en contra del presidente sudanés, Omar Hassan al-Bashir
El cairo (Reuters).- Argelia instó el sábado a otras naciones africanas a presionar al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para evitar que la Corte Penal Internacional emita una orden de arresto en contra del presidente sudanés, Omar Hassan al-Bashir.
El fiscal de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno-Ocampo, solicitó al tribunal una orden de arresto en contra de Bashir por ser sospechoso de haber planeado crímenes en contra la humanidad en la atribulada región de Darfur.
"Lo que el fiscal ha hecho es un peligroso precedente", dijo el ministro de Relaciones Exteriores de Argelia, Mourad Medelci, a sus contrapartes árabes, reunidos de emergencia en El Cairo para discutir acerca de la medida de la corte contra Bashir.
"Debemos (tomar ...) una postura firme en solidaridad con nuestros hermanos en Sudán, y movernos de manera efectiva con las organizaciones locales e internacionales y los (...) Estados dentro del Consejo de Seguridad", dijo, según un extracto de su discurso dado a conocer con anticipación.
Sudán ha pedido a China y Rusia, además de la Liga Arabe y la Unión Africana, que lo ayuden a buscar una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que suspenda la orden de arresto contra Bashir por 12 meses.
Los países árabes, en su mayoría dominados por gobiernos autócratas, usualmente resienten los alegatos de violaciones a los derechos humanos en la región.
De acuerdo a analistas, los líderes árabes también temen que de no lograr desbaratar la medida del tribunal contra el mandatario sudanés se puedan generar nuevas intervenciones internacionales en sus asuntos.
Diplomáticos en Nueva York sostienen que la Liga Arabe y el Consejo de Paz y Seguridad de la UA harían pronto un llamado al Consejo de Seguridad para intentar bloquear la medida de la corte que busca devolver la paz a Darfur, devastado por cinco años de conflictos.
Moreno-Ocampo acusó a Bashir de desarrollar una campaña de genocidio que causó la muerte a 35.000 personas de manera instantánea y al menos a otras 100.000 mediante una "muerte lenta", además de forzar a 2,5 millones a abandonar sus casas en Darfur.