10:01 | Asociación recomienda a municipios que vigilen los lugares que permiten el ingreso de escolares a plena luz del día para evitar que falten a clases
(Andina).- Una mayor fiscalización municipal sobre las discotecas que permiten el ingreso de escolares a plena luz del día sugirió el Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (Cedro), con el fin de evitar que alumnos falten a clases para asistir a estos lugares.
Estos locales públicos funcionan incluso a partir del mediodía en el Centro de Lima y en populosos distritos de la capital, constituyéndose en focos de atracción para que escolares se "tiren la pera", afirmó Circe Jacobi, psicóloga del programa Comunidad Educativa de Cedro.
Tras señalar que el ambiente de luces, música y baile -propios de las discotecas- resulta sumamente atractivo para los adolescentes, detalló que este segmento de la población es más vulnerable al consumo de alcohol y drogas, e incluso a una iniciación sexual temprana.
Este último aspecto, si se realiza de manera irresponsable, generará que el menor se exponga a los riesgos de contraer Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) y a embarazos no deseados, manifestó la especialista, en diálogo con la agencia de noticias Andina.
"Nos preguntamos qué hacen abiertos estos locales en horas de la tarde, cuando se sabe que su público objetivo corresponde a menores de edad y a escolares, pues el resto de las población está realizando otras actividades a esa hora", refirió la también consultora de Cedro.
Jacobi indicó que en otros países también funcionan discotecas y establecimientos similares en determinadas horas del día, pero éstas no expenden bebidas alcohólicas, y reciben a menores de edad bajo supervisión adulta, como mecanismo de protección.
Indicó que en el Perú, los menores comienzan a visitar estos lugares a partir de los 11 años de edad, como respuesta a la presión del grupo o por imitar a algunos de sus compañeros de clase, quienes adoptan conductas más arriesgadas y van en busca de nuevas emociones.
"También hay chicos con rasgos de conducta antisocial y deseos de inclusión. Esto los motiva a seguir al grupo y pertenecer a él (.) Si esto no se corrige a tiempo y no prestamos atención, estamos sentando las bases para que ese joven sea un potencial delincuente", alertó Jacobi.
Otra opción para dejar de ir a clases es dirigirse a la playa, tanto en verano, como en invierno, o también reunirse en horario escolar en casa de algún compañero, cuyos padres están de viaje o trabajan todo el día, pero esto corresponde a las clases medias y altas, apuntó.
Agregó que es muy común que los alumnos de colegios ubicados cerca a las discotecas visiten estos locales de diversión vistiendo ropa de calle, lo que permite, en el caso de los adolescentes en pleno desarrollo físico, aparentar más edad de la que realmente tienen.
Padres deben fortalecer diálogo con hijos
Ante esta situación, la psicóloga recomendó a los padres de familia buscar un acercamiento con sus hijos y mejorar su relación con ellos, verificando constantemente su rendimiento escolar, así como su entorno social y conocer a sus amistades más cercanas.
De igual forma, consideró necesario visitar regularmente el centro educativo de sus hijos y conversar con los profesores para determinar si el alumno adopta la misma conducta en la escuela, en casa y en la sociedad.
"Hay una gran responsabilidad que es de los padres. El colegio abre sus puertas, pero hay alumnos que nunca llegan. Se debe supervisar en casa si los chicos fueron al colegio y si retornaron. Es necesario también verificar a qué hora volvieron y qué estado lo hicieron", apuntó.