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Los rusos le dan el último adiós a Solzhenitsin

8:54 | El escritor ruso, quien denunció en sus obras los horrores del totalitarismo en su país, falleció el domingo pasado a los 89 años por una insuficiencia cardíaca

Moscú (EFE).- Rusos de todas las edades desafiaron este martes la incesante lluvia que cayó sobre Moscú para dar el último adiós al escritor Alexander Solzhenitsin, quien denunció en sus obras las miserias y horrores del totalitarismo soviético.

"Solzhenitsin fue para el siglo XX lo que Dostoyevski y Tolstoi para el XIX. Su misión vital fue acabar con el comunismo", señaló a Efe Víctor Zhivov, filólogo y amigo del escritor, quien falleció el domingo en Moscú de una insuficiencia cardíaca.

El primer ministro ruso, Vladimir Putin, fue uno de los primeros en acudir a la capilla ardiente situada en la Academia de Ciencias de Rusia de Moscú.

Putin, que calificó la disolución de la URSS como "la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX", depositó un ramo de rosas rojas a los pies del féretro donde yacía el cuerpo de Solzhenitsin y se acercó a la viuda, Natalia, para darle el pésame.

La viuda del autor de "Archipiélago GULAG", sus dos hijos y sus nietos recibieron estoicamente durante varias horas las condolencias de decenas de representantes de la política y la cultura rusas y también de ciudadanos de a pie.

El ex presidente soviético Mijail Gorbachov, durante cuyo mandato a Solzhenitsin se le restituyó la ciudadanía soviética, también se personó en la Academia, al igual que el alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov.

Pese a la lluvia torrencial, miles de moscovitas no desaprovecharon la oportunidad de rendir un último homenaje a Solzhenitsin, premio Nobel de Literatura en 1970, cuatro años antes de ser deportado por las autoridades soviéticas.

Los creyentes se arrodillaban y se persignaban ante el escritor, otros incluso portaban en silencio velas encendidas y alguno no pudo contener las lágrimas.

En su mayoría, los que acudieron a la capilla ardiente eran personas de edad avanzada, pero también había jóvenes y estudiantes universitarios. "He leído varios de sus libros. Me han impactado mucho, por eso he venido", señaló Olga, de 19 años.

La sala fúnebre de la Academia de Ciencias estaba presidida por una gran fotografía en blanco y negro del finado, cuyo cuerpo fue literalmente cubierto de rosas y crisantemos blancos hasta la cintura. "Hizo mucho por nuestro país. Le debemos la libertad. Tuvo un trágico destino. Su muerte representa el fin de una época", comentó Vladimir, de 68 años.

Cuatro soldados escoltaron durante toda la ceremonia de despedida el ataúd, que estaba flanqueado por la bandera de Rusia, país al que Solzhenitsin regresó en 1994.

El presidente ruso, Dimitri Medvedev, que se encuentra de vacaciones, no acudió a la capilla ardiente, aunque tiene previsto asistir mañana, miércoles, al entierro, que tendrá lugar en el cementerio del histórico monasterio Donskoi de Moscú.

Los restos del escritor serán trasladados esta noche al monasterio, donde mañana recibirán sepultura tras un servicio religioso que oficiará el arzobispo Alexi, vicario del Patriarca ortodoxo ruso, Alejo II.

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