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Existe armonía entre Hu y Bush pese a críticas a los derechos humanos

6:36 | El presidente de Estados Unidos volvió a abogar por la libertad de opinión y de culto

Beijing (DPA) .- El jefe de Estado y del Partido Comunista Chino, Hu Jintao, no ha podido librarse de la peliaguda cuestión de los derechos humanos ni siquiera el día de la inauguración de los Juegos Olímpicos.

Antes de que comenzara un almuerzo para jefes de Estado en el Gran Salón del Pueblo, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, abogó hoy en Beijing nuevamente por la libertad de opinión y de culto.

"Estamos fuertemente convencidos de que las sociedades que permiten la libre expresión de ideas tienden a ser las más prósperas y pacíficas", dijo Bush durante la inauguración de la nueva embajada estadounidense. Ya durante su gira asiática el mandatario se había manifestado a favor de una China libre, lo que provocó ligeros recelos entre los anfitriones de la cita olímpica.

En su discurso ante los jefes de Estado y otros invitados de honor, el presidente chino calificó los Juegos Olímpicos de "un acontecimiento para China y para el mundo". El espíritu olímpico de "solidaridad, amistad y paz" ha de expresarse también mediante el intercambio entre los pueblos, para así superar las diferencias y lograr el entendimiento mutuo y la amistad.

Nunca antes había sido tan importante como hoy en día que los pueblos se entiendan unos con otros y cooperen entre ellos. El mundo tiene ante sí unas posibilidades únicas para el desarrollo, pero también grandes retos, dijo Hu.

Cuando Hu Jintao y su esposa Liu Yongqing recibieron en el Gran Salón del Pueblo al presidente estadounidense y la primera dama, Laura Bush, los recelos sobre la cuestión de los derechos humanos se habían esfumado.

También el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, fue recibido cortés y diplomáticamente. Su visita es una oportunidad para limar las tensiones entre China y Francia tras los incidentes ocurridos durante el paso de la llama olímpica por París.

La renuncia de Sarkozy a reunirse con el Dalai Lama la semana pasada en Francia fue un gesto de buena voluntad hacia la parte china, al igual que la interrupción de sus vacaciones con su esposa Carla Bruni en Fort Brégançon, en la costa mediterránea francesa, para acudir a Pekín como representante de la Unión Europea, cuya presidencia rotatoria corresponde este semestre a Francia.

Sin embargo, Sarkozy guarda en su equipaje una lista de disidentes apoyados por la UE, informaron los diarios franceses.

Tras la ceremonia de inauguración, el presidente de Francia regresara rápidamente a sus vacaciones junto al mar, mientras que Bush permanecerá en China durante el fin de semana.

El mandatario estadounidense está acompañado de su hija Barbara, su padre, el ex presidente George Bush, y su madre, Barbara Bush. George Bush fue jefe de misión en Pekín en los años 70, cuando China y Estados Unidos aún no mantenían relaciones diplomáticas.

Pese a todas las críticas a la situación de los derechos humanos y la persecución de cristianos en China, Bush calificó las relaciones con los líderes comunistas de "constructivas, cooperativas y sinceras".

No obstante, Estados Unidos seguirá manifestando abiertamente su convicción de que todas las personas deben tener la libertad de expresar su opinión y elegir sin obstáculos su religión, dijo Bush. Y para sentar precedente, el mandatario estadounidense acudió a misa el domingo en Pekín en una iglesia protestante. Sin embargo, una empleada de la comunidad Kuanjietang calificó el gesto meramente de "visita privada de una persona corriente".

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