13:11 | Las medidas para promover la inversión eléctrica y para ampliar el gasoducto de Camisea podrían no ser suficientes si no se mira el largo plazo
Por Manuel Marticorena Solís
Los funcionarios del Ministerio de Energía y Minas (MEM) han insistido en calificar la difícil situación por la que atraviesa el sector eléctrico --con apagones incluidos-- como un bache, pues consideran que el problema de que el sector no esté trabajando a un nivel óptimo se debe a que la intensidad de las lluvias se ha reducido --las plantas hidroeléctricas están trabajando al 80% de su capacidad-- y a que no hay suficiente capacidad de transporte en el gasoducto de Camisea que permita abastecer a las centrales termoeléctricas.
Así, una vez que vuelvan las lluvias y termine la temporada seca --posiblemente en noviembre-- y que se amplíe la capacidad del gasoducto de Camisea en agosto del 2009, se volvería a la normalidad. Con ello, los apagones como los que sufrió Lima y que afectaron a varias industrias durante la semana pasada serán cosa del pasado.
¿Es esto cierto? El problema podría no ser tan sencillo como se cree. Juan Incháustegui, ex ministro de Energía y Minas, indicó que el problema actual se ha ocasionado por no generar una reserva suficiente que permita soportar épocas de sequía. En ese sentido, el gobierno anterior y el actual no ha incentivado la inversión en el sector eléctrico --sobre todo en hidroeléctricas que permitan ampliar la oferta a pesar de la escasez de lluvias--; ni han planificado un crecimiento energético acorde con la demanda del país en los últimos tres años.
Para el ritmo de crecimiento del país en los últimos años, de 7,8% el 2006; 10,8% el 2007; y 11,3% en lo que va del 2008, se debieron incluir plantas que ofertasen no menos de 600 megavatios (MV).
Si bien hubo inversiones en plantas eléctricas durante estos años, no se llegó a un nivel óptimo de inversión, pues por año se integraron al sistema menos de 400 MV en centrales térmicas a gas, lo que generó un déficit de 200 MV.
El viceministro de Energía y Minas, Pedro Gamio, reconoce que hay un déficit en la construcción de plantas hidroeléctricas. Por esta razón, el sector envió a inicios del año pasado un proyecto de ley al Congreso para incentivar la inversión en este tipo de infraestructura.
El proyecto de ley no solo promovía la construcción de plantas hídricas, sino también eólicas y geotérmicas (vapor de la tierra) y de esta manera, también se promovía nuevas fuentes de energía. Al final, el proyecto nunca fue discutido en el pleno.
Fue el propio Gobierno, a través de la 'hemorragia' de decretos legislativos (DL) del último 25 de julio --con las facultades que le dio el Legislativo para implementar el TLC con EE.UU.-- que sacó cerca de 12 dispositivos para incentivar la inversión en nuevas centrales.
Así, el DL 1002 dio facilidades para que las plantas que usen fuentes de energía renovable tengan un mínimo de 5% de participación y preferencia en el despacho eléctrico (venta de electricidad). No solo eso, el DL 1058 permitió la depreciación acelerada de los proyectos con energías renovables por más de cinco años, lo que los hace más rentable que la construcción de hidroeléctricas.
Además, se incentivó a que las generadoras térmicas a gas natural saquen mayor provecho a este recurso a través de los ciclos combinados (uso del vapor quemado junto con el gas) y se fomentó que estas empresas establecieran contratos a firme (que se pagan consuman o no el gas) con Transportadora de Gas del Perú (TGP), con la finalidad de asegurar el abastecimiento de gas natural.
Gamio señala que estas normas las esperaba el sector hace mucho tiempo y, ahora, todo está listo para que se den las inversiones.
INVERSIÓN POR VENIR
Existen alrededor de 20 proyectos hidroeléctricos y ocho proyectos termoeléctricos (a gas natural) que han solicitado su concesión en el Ministerio de Energía y Minas. Y todos están esperando que sus concesiones se aprueben.
Alejandro Ormeño es gerente general de la filial de la noruega SN Power, que maneja el proyecto de la central hidroeléctrica de Cheves (Lima), que de concretarse proporcionará energía por 168 MV. El ejecutivo señala que si bien los dispositivos dados por el Gobierno son positivos, las inversiones podrían aún no justificarse con las actuales tarifas del mercado.
Así, si bien los incentivos son bienvenidos, estos no atraerían la inversión si es que las tarifas siguen deprimidas. "Los costos de construcción, el acero sobre todo, se han incrementado considerablemente y las tarifas podrían no pagarlas", señaló el ejecutivo.
No solo eso. Los generadores han dicho que mientras los precios del gas natural para la producción eléctrica sigan siendo bajos (US$1,4 el millón de BTU), los inversionistas continuarán orientando sus proyectos a la producción térmica, sin interesarles las hidroeléctricas.
EL GASODUCTO
En los últimos tres años, la construcción de centrales termoeléctricas que demandan gas natural ha provocado un congestionamiento en el gasoducto de Camisea.
El ministro de Energía y Minas, Juan Valdivia, ha señalado que ya se han programado inversiones para ampliar el ducto de la tubería para llevarla de los 290 millones de pies cúbicos diarios (mpcd) actuales a 450 mpcd, lo que se hará hasta el 2010. Asimismo, se está negociando con Transportadora de Gas del Perú (TGP) elevar la capacidad de transporte a 1.000 mpcd con miras al 2014. Esta ampliación permitiría, según Valdivia, sostener la demanda de los próximos años.
Aurelio Ochoa, director ejecutivo de la firma Energy Consult, indica que tras el meteórico aumento del consumo del gas natural en el Perú es necesario evaluar si las ampliaciones programadas serán suficientes.
¿La razón? No solo será necesario sustentar el crecimiento del sector eléctrico, sino que viene también la demanda de la industria petroquímica y se pretende suministrar gas natural a ciudades como Chimbote, Cañete, Ica y Chincha.
¿Será suficiente la ampliación o nuevamente nos quedaremos cortos con la capacidad de la tubería? Ochoa indica que es la oportunidad para pensar en planificar el crecimiento energético del país en un plan de corto, mediano y largo plazo.
El MEM solo dispone de planes referenciales en el sector eléctrico y de hidrocarburos. Gamio señala que se ha formado recientemente un comité de planificación para proyectar las necesidades energéticas del país en los próximos años. Esta vez esperemos que se haga una evaluación más minuciosa.