10:02 | Para el presidente del comité olímpico australiano, el excesivo control está yendo en contra de la atmósfera de las olimpiadas
Beijing (DPA).- John Coates, presidente del comité olímpico australiano, opinó por su parte que la obsesión de Beijing con la seguridad estaba arruinando la atmósfera de los Juegos Olímpicos.
Su declaración fue realizada después de que personal de seguridad fuertemente armado se apostó en las inmediaciones del Estadio Olímpico y a las afueras de las villas atléticas.
"Creo que hay menos presencia militar de la que hubo en Atenas, pero es cierto que es la primera vez que vemos hombres tan fuertemente armados", comentó Coates.
Han habido también quejas sobre la gran cantidad de sillas vacías durante algunos de los eventos deportivos. En la lucha contra las gradas desocupadas de las olimpiadas, ahora hay grupos de aplaudidores organizados que deben alentar a los competidores para "crear atmósfera".
Los aplaudidores "tienen que aplaudir a todos los contendientes, pues tienen el objetivo de generar una buena atmósfera", explicó hoy en Beijing el secretario del comité organizador (Bocog), Wang Wei.
Cuando vienen espectadores que han comprado entradas, los aplaudidores, que son voluntarios olímpicos, deben cederles el lugar. Se los reconoce por su vestimenta homogénea, pues todos llevan camisetas amarillas.
A pesar de que se vendieron todas las entradas, todavía hay muchas gradas vacías en distintas competencias. "Nos preocupa que los estadios no estén llenos", hizo saber Wang, y explicó que muchos de las ubicaciones están reservadas para funcionarios.
"Es comprensible que mucha gente no asista a las pruebas de clasificación", sostuvo a modo de justificación el secretario del Bocog.
La presencia de los aplaudidores organizados se notó sobre todo el domingo en la prueba de ciclismo en ruta femenino, cuando filas enteras de espectadores vestidos con ropa idéntica alentaban a todas las corredoras.
Al mismo tiempo, la organización ve con disgusto la aparición de revendedores en las inmediaciones del área olímpica, que ofrecen entradas a precios desmesurados, reconoció Wang.
Wang contó además que los organizadores de los Juegos pretenden distender los controles de acceso al inaccesible distrito olímpico. No se trata de que haya libre acceso, pero los turistas extranjeros podrán comprar entradas en agencias de viajes, y los chinos conseguirlas a través de organizaciones locales.
"Hasta ahora no hubo gente suficiente en el recinto olímpico", dijo Wang. "Trataremos de alentar a más gente para que se acerque". Y el comité olímpico tomará medidas contra los revendedores de entradas.