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Un año después damnificados del terremoto siguen viviendo en carpas

0:03 | Hoy se cumple el primer aniversario de la tragedia que se llevó a 596 personas y dejó a otras 435.000 sin casa

(DPA).- Era un anochecer como todos. La gente volvía a sus casas y se disponía a seguir las incidencias de una nueva jornada futbolera. En Pisco los pescadores se recogían, pues al día siguiente había que madrugar. En Chincha las veredas se iluminaban con las sonrisas de niños que practicaban la percusión. En Ica la Plaza de Armas se llenaba con la bulla de muchachos enamorados y viejos conversadores.

Tres minutos y medio duró el sismo. Una duración insólita. En un país de gran riesgo sísmico, como Perú, la gente está acostumbrada a los temblores, pero no a que duren más de un minuto. Fueron tres minutos que parecieron tres siglos y que quebraron los nervios de los más flemáticos. Tres minutos que se llevaron para siempre a 596 personas y que dejaron a otras 435.000 sin dónde cobijar su dolor.

Fue un terremoto de casi 8 grados en la escala de Richter, pero la extrema duración, la mala calidad de los suelos y la precaria construcción de las viviendas de adobe potenció el resultado dantesco. Los más pobres, como siempre, fueron los más azotados.

El departamento de Ica, donde están las provincias de Ica, Pisco y Chincha, se llenó de muertos y de escombros. Solo la Catedral pisqueña murieron 148 fieles que asistían a una misa de difunto. Los estragos también se sintieron en otras varias partes del país, pero en ninguna como en el suelo iqueño.

Un año después, el drama persiste. Cientos de damnificados siguen viviendo en la miseria, en carpas, sin servicios sanitarios. Otros están en mejores condiciones, pero sin llegar a las que tuvieron antes del sismo, a pesar de que ésas ya eran precarias.

Por eso los iqueños se aprestan a conmemorar el aniversario con una huelga de protesta de 24 horas. Se sienten olvidados y engañados. Las tareas de reconstrucción, según admite el ministro de Vivienda, Enrique Cornejo, apenas han avanzado en un 40% en algunas zonas.

El presidente Alan García, cuya popularidad se disparó tras los primeros días del sismo por la forma enérgica con que encaró el asunto, pide ahora comprensión: "Hay una falta de información de la ciudadanía", ya que el gobierno entregó hasta la fecha 1.123 millones de soles (unos 408 millones de dólares)", dice.

"Lo que pasa es que virtualmente Pisco quedó en el suelo, y reconstruir toda la ciudad es difícil aun para un país tan rico como Japón o China. Claro que no estoy satisfecho, pero no podría aceptar que con injusticia se diga que no se ha hecho nada, porque todo el Perú ha puesto recursos", justifica García. Los iqueños lo escuchan con escepticismo.

Las críticas no apuntan solo al Gobierno, sino también a las autoridades regionales y municipales, aunque éstas se pongan de primeras a la hora de la protesta. La Contraloría, por ejemplo, halló el miércoles irregularidades en la forma con que la alcaldía de Pisco contrató empresas para la dotación de casas prefabricadas.

Hoy es oficialmente Día de Duelo Nacional en Perú. Pero también será un día de tensión en Ica y sobre todo en Pisco. Cien policías más fueron enviados como refuerzo a esa ciudad, pues no se descartan brotes de violencia. Para completar, sindicatos izquierdistas anuncian unas movilizaciones que, en opinión de analistas, tienen claro sabor de aprovechamiento político.

El temblor duró tres minutos, y eso es mucho tiempo. Pero fue solo el inicio. Las consecuencias aún perduran. Quinientas noventa y seis personas murieron ese mismo día, pero para muchas más comenzó una muerte a plazos, lenta, dolorosa. Los iqueños anhelan que el aniversario sirva para algo más que para discursos edulcorados.

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