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Unas 40 comunidades nativas bloquean el tránsito en el río Urubamba

9:10 | Piden derogatoria de decretos legislativos 1015 y 1073. Paro que realizan es pacífico pero igual afecta labores de las empresas del proyecto Camisea

Por Nelly Luna Amancio

Los machiguengas del Cusco han tomado el río Urubamba. Desde el pasado 9 de agosto ninguna lancha puede circular por las aguas de este río que se une más adelante con el Tambo, para formar luego el torrentoso Ucayali. El tránsito fluvial es la única vía de acceso que tienen los 17 mil nativos de la zona y las dos empresas operadoras del gas de Camisea para acceder a las 40 comunidades ubicadas a lo largo de toda la cuenca.

El Comercio visitó ayer las comunidades de Nuevo Mundo y Kirigueti y constató que aunque la paralización se realiza de manera pacífica, las labores de las empresas del proyecto Camisea se han visto afectadas. Tanto Pluspetrol como TGP interrumpieron parcialmente sus operaciones logísticas. Se supo que incluso han ordenado el regreso a Lima de parte de su personal de la zona, manteniendo solo el mínimo necesario.

Durante la asamblea comunal realizada en Nuevo Mundo y Kirigueti, algunos nativos mencionaron que si el gobierno no daba marcha atrás con los decretos legislativos 1015 y 1073, podrían tomar las instalaciones de Malvinas (Pluspetrol).

El jefe de la comunidad nativa Nuevo Mundo, Bernabé Sebastián, de padre machiguenga y madre asháninka, dice que los citados decretos van en contra de la organización de la comunidad. El temor de los machiguengas es que con estas modificaciones se promueva la venta de tierras, que hasta ahora constituyen su único modo de supervivencia. La venta --asegura Bernabé Sebastián-- podría quebrar la ancestral unidad comunal. "¿Si las tierras se venden, qué va a ser de las futuras generaciones? ¿Qué van a hacer ellos sin tierras?", se pregunta.

Los decretos 1015 y 1073 señalan que para vender los terrenos de las comunidades se necesita la aprobación del 50% de los comuneros, y no los dos tercios, como planteaba la legislación anterior.

La norma anterior, en palabras de la abogada Adda Chueca del Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (Caaap), "buscaba precisamente evitar la venta de las tierras". Sostiene que solo manteniendo los dos tercios de la votación se protegerán los territorios indígenas.

Canon que no llega
Los decretos no son lo único que molesta a los machiguengas. Lo distante que está el Estado en estos lugares agrava los conflictos. Para los nativos, es más fácil y accesible dialogar con los representantes de las empresas que con algún funcionario del Gobierno Regional del Cusco o de la Municipalidad distrital de Echarati, jurisdicción a la que pertenecen todas las comunidades.

Hace dos años, cuando recorrimos por primera vez estas comunidades, enumeramos una serie de necesidades básicas de infraestructura en salud, educación y saneamiento, que por entonces parecían lejanas. Las cosas no han cambiado mucho ahora. En la comunidad de Kirigueti, por ejemplo, continúan solicitando un hospital para atender a los pacientes de toda la cuenca.

El dinero del canon no se manifiesta, salvo en la sede del Concejo Menor de Nuevo Mundo: un palacio municipal con redes de Internet pero sin computadoras. Nada más.

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