11:45 | Su padre tuvo que cargarlo durante tres horas hasta la posta médica de Angasmarca, distrito de Santiago de Chuco, La Libertad. Lo operaron en Trujillo
Trujillo (elcomercio.com.pe).- Cabizbajo, con las manos aferradas a unos documentos clínicos, aparece meditabundo, nervioso, quizá rezando, Marcos López, padre de Percy, el niño que casi pierde la vista la tarde del último miércoles después de que una antena se le incrustara en el ojo. Acosado por la prensa, el joven progenitor logró narrar lo ocurrido, con la voz apagada.
"Caminábamos rumbo a la chacra. Mi esposa y yo íbamos adelante. Percy avanzaba atrás con la radio portátil que siempre llevamos. De pronto, escuchamos gritos. Al darme vuelta lo vi sangrando, tratando de quitarse la antena del ojo. Lloraba. Lo cargué y lo llevé a la posta más cercana", cuenta Marcos.
En total caminó poco más de tres horas con su hijo en brazos. Un acto heroico del que prefiere no hablar, ya que lo importante, en estos momentos, es la salud de su menor y único hijo. Desde su natal Tambillo, una localidad perdida en la provincia de Santiago de Chuco, avanzó hasta Angasmarca, a donde llegó entrada la noche. En el centro de salud de esa localidad, los médicos le indicaron que no podían hacer nada y que lo mejor era trasladarlo a Trujillo. Así, arribó a esa ciudad la madrugada del jueves. Aquí, empezó otro calvario.
Ya en el Hospital Regional Docente de Trujillo, los médicos le brindaron las atenciones necesarias. Lo operaron, pero no pudieron sacarle la antena del ojo. Según comenta Marcos, los médicos le dijeron que había penetrado cuatro centímetros del cerebro. A todo esto, Percy se mantenía a veces despierto, a veces dormido, casi siempre drogado. "Tengo hambre, papi", le decía a Marcos y este, apurado, buscaba a los médicos para que le proporcionasen algún alimento.
Junto a Marcos también estuvo una de las tías de Percy, Felipa Velásquez Trujillo, quien dijo que los médicos no les informaban de lo que iba a suceder con el pequeño. "No nos dicen nada. Hasta hoy (ayer) nos indicaron que nos íbamos al Instituto Nacional de Salud del Niño porque no sabían qué acciones tomar. Por favor, nosotros pedimos que se apuren porque no sabemos si cada minuto que pasa se complica más la situación del niño", indicó.
Minutos después, las súplicas de Felipa y Marcos fueron escuchadas. Se decidió intervenir al niño en Trujillo, tras una reunión de emergencia entre los especialistas de los departamentos de Neurocirugía y Oftalmología. Una bocanada de esperanza los levantó. "Ahora es cuestión de rezar y esperar. Estamos seguros de que todo va a salir bien", indicó el padre, aún conmocionado por todo lo que le ha tocado vivir en los últimos días.
Al cierre de esta edición, los médicos ya habían culminado la intervención de manera exitosa. Sin embargo, aún no podían determinar si habían lesiones en el cerebro o no. Marcos y otros familiares esperan, en oración, que no tenga daños para que así termine esta pesadilla lo más pronto posible.