13:25 | El director peruano presentó su película 'Dioses' en el Festival de Cine de San Sebastián (España)
San Sebastián (EFE).- El cineasta nacional Josué Méndez ha querido mostrar con su película "Dioses", en el 56 Festival de Cine de San Sebastián, cómo es la clase alta del Perú, especialmente "patética, vacía e ignorante", dijo en una entrevista con EFE.
"Dioses", en competición en la sección "Horizontes Latinos" del Festival, cuenta la historia de una familia de clase alta formada por un padre, su joven novia -que trata de ocultar su origen humilde a todo precio- y los dos hijos adolescentes de él, perdidos en un contexto de alcohol, sexo y de búsqueda de su lugar en el mundo.
Una película que el director quería hacer desde hacía tiempo ya que él estudió en un colegio en Lima en el que estudiaban chicos con mucho dinero.
"Sin yo venir de clase alta acabé en ese colegio y me crié con esos chicos privilegiados, lo que me hizo crecer con contradicciones. Por un lado criticándolos y por otro fascinado por sus vidas", explicó Méndez.
Son chicos, agregó, que salen del colegio y que no tienen opción de hacer lo que quieran porque tienen ya trazado un plan determinado al pertenecer a esa clase.
Una clase alta que en Lima no se conoce bien porque es "muy hermética", viven en zonas cerradas y muy pocos tienen acceso a ellos. Gente de la que se crea una imagen que poco tiene que ver con una realidad en la que "te decepcionan porque piensas que son muy intelectuales y sólo hablan de estupideces".
"Sólo hablan de flores y no se preocupan de los problemas", lo que queda reflejado en el filme a través de las personas que trabajan en el servicio de la casa de la familia rica.
Y por el impacto que sufre el hijo de esta familia cuando descubre las condiciones en las que viven las criadas de su casa.
El actor que interpreta a este joven, Diego, es Sergio Gjurinovic, todo un descubrimiento para el director y que debuta con esta película.
Para desarrollar este y el resto de los papeles, el método de trabajo de Méndez pasa por reescribir el guión una vez que tiene a los actores y luego realizar unos largos ensayos en los que deja que improvisen, lo que posteriormente le obliga de nuevo a modificar el texto.
Una forma de trabajar -explicó- que le permite llegar al rodaje con todo preparado, pero al mismo tiempo sin que el resultado sea muy forzado.
El resultado es una película inclasificable que algunos consideran comedia, otros una tragedia griega, pero que al director lo que le provoca es mucha risa: "Yo me río desde el principio hasta el fin", asegura sonriente.
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