18:50 | Daniel Sánchez Llibre, titular de la institución, despotricó en contra del árbitro Medina Cantalejo tras el partido que su equipo perdió ante el Barcelona
Barcelona (EFE).- El presidente del Espanyol, Daniel Sánchez Llibre, manifestó, después de que su equipo perdiera el derbi ante el Barcelona (1-2) en el tiempo añadido y con un penalti injusto transformado por Lionel Messi, que "la Liga está prostituida".
Visiblemente alterado, el máximo dirigente blanquiazul aseguró, sobre el arbitraje de Luis Medina Cantalejo, que el colegiado llegó condicionado, como todos los que se dan en la Liga española, por la obligatoriedad de lograr que "los dos grandes (Barcelona y Real Madrid) estén arriba" y que eso "es lo único que importa".
Para Sánchez Llibre, quejarse ante el estamento arbitral no serviría de nada, "porque de la misma forma que hoy se ha robado al Espanyol, dentro de quince días pueden robar a otro".
"Todo el partido ha sido una constante de faltas contra nosotros. Teníamos que acabar con diez, para que ellos tuviesen el tema solucionado y así ha sido", lamentó Sánchez Llibre.
El máximo dirigente de la entidad españolista también se refirió a los incidentes provocados por los 'Boixos Nois' (grupo radical de seguidores barcelonistas) en las gradas, al lanzar bengalas y otros objetos contra aficionados locales, mediada la segunda parte.
"Son unos cerdos, podían haber matado a alguien. Ha sido una provocación lo que ha pasado en la grada y después lo que ha pasado en el campo", concluyó.
El director general del Espanyol, Pedro Tomás, también habló de "robo" arbitral, y se mostró aún más duro, cuando se refirió a la actitud de algunos jugadores azulgranas a la hora de celebrar los goles en la zona donde estaba los 'Boixos Nois'.
"Piqué y Henry han animado y provocado a quienes han causado estos incidentes y habían estado a punto de provocar una desgracia. Espero que alguien haga algo al respecto", sentenció.
El Barcelona se impuso al Espanyol (1-2), dentro de la quinta jornada de la Liga española de fútbol, en un encuentro que fue detenido durante diez minutos por el árbitro después de que varios aficionados locales rompiesen una valla y alguno saltase al terreno de juego, tras caerles varias bengalas lanzadas desde la zona de los seguidores barcelonistas.