14:40 | Mientras el candidato demócrata alarga su ventaja, su rival republicano tiene cada vez menos margen de error
Washington (DPA).- John McCain, el héroe de guerra y el experto militar, se mofa de Barack Obama porque, asegura, no conoce la diferencia entre estrategia y táctica. Pero a un mes de las elecciones a la presidencia de Estados Unidos, es el joven senador por Illinois el que parece haber diseñado el mejor plan de asalto a la Casa Blanca.
A medida que se acercan los comicios, Obama va poniendo poco a poco más tierra de por medio con su rival. Según la media de varias encuestas que realiza la web especializada realclearpolitics.com, su ventaja a nivel nacional es ya de 5,3 puntos porcentuales.
Debido al complejo sistema electoral estadounidense, aún más importante que su ventaja es que aumentó en algunos de los estados en los que ganaba por poco e incluso volteó la situación en otros lugares clave donde McCain tenía la delantera.
En Florida, por ejemplo, Obama tiene dos puntos de ventaja, en Virginia 2,5, en Ohio la distancia aumenta a tres y en Colorado a 4,4. Los cuatro suman 69 votos para el colegio electoral, y todos ellos fueron a parar al saco del republicano George W. Bush en el 2004.
Obama tiene además atados la mayoría de estados que tradicionalmente votan demócrata en las elecciones presidenciales, por lo que puede concentrar sus esfuerzos en los estados en disputa. Con su máquina de recaudar dinero que sigue funcionando (67 millones de dólares en el último mes del que hay datos públicos), los medios estadounidenses calculan que en la actualidad el senador por Illinois tendría seguros 250 de los 270 votos del colegio electoral que se necesitan para ser presidente.
La estrategia de Obama tiene contra las cuerdas a McCain, que se encuentra a la defensiva cuando la lógica dice que debería estar a la ofensiva. El ex jefe de escuadrón de combate está incluso reubicando sus tropas: el jueves decidió retirarse por completo de Michigan, un estado que hasta hace muy poco pretendía disputar a Obama.
El mejor momento de McCain
Hace apenas dos semanas, sin embargo, el panorama era muy diferente. A lo largo del verano estadounidense, McCain fue haciendo mella en el entusiasmo de los seguidores de Obama y recortando su desventaja.
Tras las convenciones logró el "sorpasso" con varios golpes de efecto que calaron entre los electores: el lema de "El país, lo primero" ("Country first") lo presentó como presidencial al tiempo que incidió en la imagen menos patriótica de Obama.
El remate fue la inesperada elección como su aspirante a vicepresidenta de la casi desconocida gobernadora de Alaska, Sarah Palin, que fue recibida como una decisión genial del viejo estratega para atacar a Obama por todos lados: una ultraconservadora madre de familia procedente del estado más lejano a la innombrable Washington.
La fortuna sonreía a McCain, que incluso adelantó a Obama en los recuentos de votos para el colegio electoral. Pero entonces llegó lo peor de la crisis económica y McCain aseguró que los "fundamentos de la economía son fuertes".
Casi simultáneamente, Palin se convirtió en el objeto favorito de burla del país con una increíble serie de respuestas a entrevistas televisivas mucho más propias de una colegial que de una aspirante a estar "a un latido de la presidencia", como les gusta decir a los estadounidenses. Incluso algunos comentaristas conservadores, aquellos a los que Palin más debía gustar, pidieron su despido o dimisión.
La caída
Y cuando el gobierno comenzó a negociar el plan de rescate para la economía, McCain suspendió la campaña a bombo y platillo y pidió el aplazamiento del primer debate presidencial para erigirse en el salvador del acuerdo. Este, sin embargo, fracasó y los demócratas triunfaron al pintar a McCain como el obstáculo, no como la solución. Dos días más tarde el republicano apareció en el debate presidencial en lo que públicamente pareció, en los términos militares que tanto le gustan, una retirada.
Lo peor para McCain es que parece estar falto de respuestas. "La vida es injusta", fue su única explicación al reciente declive en una entrevista con "Fox News" el jueves. En ella se presentó como un incomprendido por el electorado, según los expertos la postura de un claro derrotado.
Sus asesores de campaña no envían mejores señales. Greg Strimple, uno de sus estrategas, admitió que para llegar a la Casa Blanca McCain necesita ganar en Wisconsin, Minnesota o Pennsylvania. En los dos primeros Obama está por delante en las encuestas por cinco puntos, en el tercero por casi ocho.
Con un mes y dos debates con Obama por delante, McCain aún tiene tiempo para revertir la situación. Por lo pronto, Palin empezó a salir del hoyo que ella misma se cavó con una prometedora actuación en el debate de vicepresidentes del jueves. Pero el margen de error para el ex capitán de la Armada estadounidense es cada vez menor, y las exigencias más altas: ya no basta con explicar la diferencia entre estrategia y táctica.