18:38 | En la mayoría de las ciudades capitales de los 26 estados brasileños los alcaldes serán definidos en una segunda vuelta prevista para el 26 de octubre
Río de Janeiro (EFE).- Candidatos de partidos aliados al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, fueron los principales triunfadores en los comicios de hoy en el país, en los que resultaron elegidos más de 5.000 alcaldes y 50.000 concejales.
Lula goza de una popularidad cercana al 80% y durante la campaña ni siquiera los candidatos de partidos opositores se atrevieron a criticarlo por miedo a perder el favor de los electores.
El pragmatismo político e ideológico de Lula se ha profundizado en su segundo mandato, en el que dejó en segundo plano a su histórico Partido de los Trabajadores (PT), cuyos candidatos se perfilan como ganadores en un tercio de las 30 mayores ciudades del país, número similar al del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).
El Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), del ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1994-2002) permanece hoy como la principal fuerza opositora nacional con un importante número de electos.
Sin embargo, en la mayoría de las ciudades capitales de los 26 estados brasileños los alcaldes serán definidos en una segunda vuelta prevista para el 26 de octubre.
Pero, buena parte de los aliados del Gobierno federal logró seguir en baza y ya preparan estrategias para dentro de tres semanas, por lo que esta misma noche comenzaron a buscar los votos huérfanos de los candidatos perdedores.
Con un pequeño retraso según lo prometido, el Tribunal Superior Electoral (TSE) divulgó los resultados de estos comicios que son el primer borrador para el rediseño del mapa político del país, con miras a las elecciones presidencial y de gobernadores de 2010.
En Sao Paulo y Río de Janeiro, las dos principales metrópolis, dominadas por adversarios de Lula, no hubo un claro ganador.
En Sao Paulo el actual alcalde, Gilberto Kassab, apoyado por una coalición de partidos opositores a Lula, de centro y derecha, alcanzó el 35% de los votos y deberá medirse en la segunda vuelta con la ex ministra y dirigente del oficialista PT, Marta Suplicy, que obtuvo el 29%, según el escrutinio parcial.
Kassab es el candidato del partido Demócratas y otras organizaciones de derecha, pero también del PMDB, principal partido aliado de Lula en el Congreso.
El PMDB tiene igualmente en el Gobierno de Lula varios ministros clave que manejan enormes presupuestos, entre ellos los de Minas y Energía, Agricultura, Defensa, Integración Nacional, Salud y Comunicaciones.
En la compleja política brasileña no existe un modelo de fidelidad partidaria, por lo que fuerzas que son amigas o aliadas a escala nacional pueden ser encarnizadas rivales en estados y municipios, o viceversa.
La correlación de fuerzas entre partidos y su capacidad de tejer alianzas para elecciones de presidente y de gobernadores puede depender de resultados en ciudades y municipios.
En Río de Janeiro el candidato Eduardo Paes, del PMDB, pero sin el apoyo directo de Lula, obtuvo el 32%, seguido por el izquierdista y militante del Partido Verde, Fernando Gabeira, con el 25%.
En Belo Horizonte el candidato Marcio Lacerda, apoyado por una coalición de izquierdas, por Lula y el gobernador del estado de Minas Gerais, Aécio Neves, consiguió el 43%, contra el 41% de Leonardo Quintao, del PMDB.
En las ciudades con menos de 200.000 habitantes no será necesaria una segunda vuelta y los alcaldes ganadores han sido definidos por mayoría simple.
Durante la campaña electoral a lo largo y ancho del país Lula fue el principal propagandista de los candidatos de la docena de partidos pertenecientes a la variopinta coalición de centro, derecha e izquierda que sirve de sustento a su Gobierno y le da mayoría al oficialismo en el Congreso.
Ese esfuerzo y los liderazgos regionales y locales de candidatos que se desvivían por su apoyo se vio recompensado hoy con los votos en unos comicios donde casi 129 millones de brasileños estaban obligados a sufragar.
La ministra de la Casa Civil (Presidencia), Dilma Rousseff, posible elegida de Lula para la sucesión presidencial, defendió hoy mismo "el mantenimiento de la base aliada y la constitución de una alianza de centro izquierda para las próximas elecciones presidenciales".
Sin esa base, dijo, es imposible gobernar Brasil "y ejecutar un programa de transformación como el nuestro".