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Las aguas residuales y la actividad minera son los principales factores contaminadores de los ríos norteños

8:22 | Casos críticos por aguas residuales sin tratamiento se encuentran en Cajamarca. Ríos Moche, Santa y Tumbes poseen índices de contaminación por actividades mineras

Por José Luis Gonzales / Wilfredo Sandoval / Juan Vargas Sánchez / Renzo Guerrero De Luna / Renzo Teruel Luna / Milagros Rodríguez

La salud de la población del norte está en riesgo por causa de una turbia amenaza. Muchos de los ríos que atraviesan sus ciudades presentan altos índices de contaminación que, si no se adoptan de una vez medidas preventivas, podrían traducirse en veneno en un plazo no muy lejano. Son dos los principales factores que han llevado a esta situación: por un lado, el vertimiento de aguas residuales sin tratamiento, y por el otro, la presencia de metales y desechos mineros.

Uno de los casos más críticos es el de Cajamarca, en donde los análisis hechos en los ríos por la Dirección Ejecutiva de Gestión Ambiental y la Digesa arrojan altos índices de contaminación, producto de la falta de plantas de tratamiento de aguas servidas. No ocurre así en el caso de la actividad minera, pues los índices de presencia de metales en el agua se encuentran dentro de los límites máximos permitidos.

Alfonso Morales Peralta, director ejecutivo de Salud Ambiental, señala que no se ha solucionado el problema del agua debido a que, cuando se definen los presupuestos participativos, la población prefiere las plazuelas o las casas comunales antes que los sistemas de agua potable.

Las dos grandes subcuencas de Cajamarca, Mashcon y Chonta, muestran alta presencia de coliformes fecales. En la primera, la evaluación realizada en febrero por la Digesa de Cajamarca señala que la concentración de estos residuos superan en cuatro veces el límite que indica la Ley General de Aguas; llega a 16.000 partículas sobre 100 mililitros de agua, cuando lo máximo debería ser de 4.000 sobre 100. En el caso de la subcuenca del Chonta, la cifra llega a 9.000 sobre 100 mililitros.

POBLACIÓN AMENAZADA
En Lambayeque, los más de 4.000 moradores de los localidades de Wadingtong Bajo, Boca del Tigre, Jacobita, Boris y Cuculí tienen que ingerir diariamente las aguas servidas que generan los 10.000 habitantes del distrito de Chongoyape, provincia de Chiclayo. Esto debido a que estas aguas son vertidas al cauce de río Chancay-Lambayeque. Para frenar en algo el problema, el alcalde distrital, Fernando Valera Abanto, decidió expropiar tres hectáreas dedicadas al cultivo del arroz, donde tiene previsto construir una laguna de oxidación para tratar las aguas servidas.

En cuanto a la presencia de metales pesados en el agua, la Dirección Ejecutiva de Salud Ambiental realizó un monitoreo en el río Lambayeque y determinó que, por ahora, no sobrepasan los límites permitidos por la ley.

Un estudio realizado por la ingeniera agrícola Mari Cabanillas Terán revela que los chiclayanos generan 1.353 litros de aguas residuales por segundo, de las cuales el 87% es tratado en lagunas de estabilización. El resto es utilizado en el riego de cultivos o arrojado a los ríos.

En el caso de Piura, el problema de contaminación del río del mismo nombre parece encaminado, mas no así en el caso del Chira. El primero de ellos recibía hasta hace poco el 40% de las aguas de los desagües. "Sin embargo, con el inicio de las actividades del sistema El Indio, el problema estará casi resuelto", sostuvo Marcos Borrero, gerente general interino de la Empresa Prestadora de Servicio Grau. "Las obras están en período de prueba y pronto serán entregadas. Casi el 100% de las aguas será tratado, las únicas que irán al río son las del hospital", sostuvo.

Todo lo contrario sucede con el río Chira, que empieza a ser contaminado desde su nacimiento en Ecuador, por el desarrollo de la minería informal. El problema se agudiza en las cercanías de Sullana y Bellavista, pues ahí los desagües llegan al río sin tratamiento alguno, ya que la EPS Grau no ha logrado, desde abril del 2007, que vuelvan a funcionar las lagunas de tratamiento de El Cucho, debido a la oposición de los pobladores de los alrededores. Estos han sido denunciados ante la Tercera Fiscalía Penal de Sullana, pero hasta el momento ninguna autoridad hace algo al respecto.

EL PROBLEMA MINERO
En La Libertad, una de las regiones donde hay gran actividad minera, no existe un estudio concienzudo sobre el grado de contaminación de los ríos y cómo esto afecta a la gente. Este Diario visitó seis entidades (Inrena, Digesa, Gerencia Regional de Recursos Naturales, Osinergmin, Comisión Regional de Medio Ambiente y la Cámara de Comercio y Turismo) y ninguna tenía un informe serio y actualizado.

El especialista para temas hídricos de la Digesa, Jorge Izquierdo Carrasco, y el jefe de la Administración Técnica de Riego Moche-Virú-Chao, Renato Sandoval García, informaron que, de acuerdo a los últimos controles, el río Moche está contaminado en una de las 10 estaciones que posee a lo largo de sus 200 kilómetros con elementos químicos como cobre, plomo y arsénico. En los ríos Chicama, Virú y Jequetepeque no habría rastros de contaminación, refieren.

Esta opinión no la comparte el presidente de la Comisión Regional del Medio Ambiente, Elmer López Vega, quien afirma que el 60% del agua de los ríos está contaminado.

El último estudio de La Dirección Regional de Salud Ambiental de Áncash para conocer la contaminación del río Santa es del 2004. Este señala que sus aguas vienen cargadas de impurezas como antimonio y arsénico, generadas por la actividad de 20 mineras a lo largo de su cuenca. Los índices de manganeso, fierro, cromo y plomo de los 39 sectores estudiados se encuentran en niveles críticos. La cantidad de Cadmio supera el nivel crítico. Sin embargo, el estudio no consigna la cantidad exacta. En cuanto al río Lacramarca, presenta elementos contaminantes generados por desechos domésticos.

El río Tumbes se ve afectado por los relaves mineros que proceden del Ecuador. En este país, el río tiene el nombre de Puyango. En su cuenca se realizan diversas actividades como la minería, la agricultura y la ganadería, que afectan la calidad del agua. Además, recibe desechos urbanos, aguas residuales y aguas servidas domésticas.

Jaime Otiniano, director de Estudios del Proyecto Especial Binacional Puyango-Tumbes, indicó que la disponibilidad del recurso es cada vez más limitada.

CLAVES
Faltan plantas de tratamiento

- De los más de 200 sistemas distritales de agua potable de Cajamarca, solo siete cuentan con plantas de tratamiento de aguas servidas, informó Wilder Chávez, especialista en saneamiento del gobierno regional.

- El 61% de las aguas residuales no tratadas en Lambayeque pertenece a la administración de las municipalidades distritales.

- En toda la región La Libertad existen 10 empresas mineras y 17 unidades que realizan trabajos de extracción. Hay además 25 proyectos.

- Reparar y mejorar el sistema de oxidación El Cucho, en Sullana, para tratar las aguas del río Chira, requiere una inversión de S/.130 mil. Construir un sistema nuevo demandaría un gasto de S/.25 millones.

- A lo largo de la cuenca del río Santa existen 20 empresas mineras, las cuales extraen y procesan diariamente 200 toneladas de minerales.

DEL CONSULTOR
Prevención, inversión y control*

A la contaminación que generan las aguas sin tratamiento y la relacionada a la actividad minera habría que agregarle la que generan los residuos vinculados a la actividad agraria.

En primer lugar, para encontrar soluciones se deben adoptar medidas de prevención, como es el caso del manejo de los componentes que tienen materias contaminantes. En el caso del agro, se deben emplear insumos que no tienen residuos tóxicos. Las medidas de prevención tienen que aplicarse con mayor eficiencia.

En segundo término, se requiere mayor inversión en infraestructura vinculada a la problemática ambiental. Creo que en todo el norte no existe un tratamiento adecuado de los residuos, tanto de la minería como los industriales y los manufactureros. Por más esfuerzos que se hagan, si no hay infraestructura no habrá una mejora. La inversión en infraestructura ambiental compensará las pérdidas por la contaminación que generan los residuos.

Finalmente, se deben reforzar las actividades de control. Aquí tiene que haber decisión municipal. Y el nuevo Ministerio del Ambiente deberá tener un rol más activo en el control. Están por discutirse algunas de sus funciones pero creo que es clave para esto. Además, deberán mejorarse ciertas normas para permitir una mejor fiscalización.
* Mariano Castro. Consultor en temas ambientales

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