23:31 | El candidato demócrata defendió al acuerdo comercial durante el debate presidencial con John McCain
Nueva York / Washington (DPA).- Los candidatos a la Casa Blanca, Barack Obama y John McCain, debatieron por última vez la noche del miércoles esta vez en la sede de la Universidad Hofstra, en Nueva York, en un encuentro en el que abordaron las reformas a la economía y la política exterior enmarcada en las relaciones con América Latina y los Tratados de Libre Comercio.
En el centro del debate sobre política exterior, McCain resaltó que Obama "nunca estuvo al sur de la frontera", que pidió cambiar el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (Nafta o TLCAN) y lo criticó por rechazar el Tratado de Libre Comercio con Colombia pero querer reunirse "sin precondiciones" con el presidente venezolano, Hugo Chávez.
Obama explicó que se opone al TLC con Colombia porque no existe suficiente protección a los sindicalistas y que pidió reformar el Nafta para incluir previsiones "laborales y medioambientales". "Por eso apoyé el TLC peruano, que era un acuerdo bien estructurado".
Los candidatos presidenciales estadounidenses confrontaron sus recetas para solucionar la crisis económica y reformar el sistema sanitario, así como sus posturas en materia comercial y tácticas de campaña.
El debate fue el último antes de las elecciones del 4 de noviembre. A él llegó Obama como favorito según las encuestas, que le otorgaban unos seis puntos de ventaja sobre su rival. De cómo se interprete el resultado del debate dependerá gran parte de las opciones de McCain para voltear la situación y poder ganar el derecho de habitar la Casa Blanca.
McCain sabía que tenía que hacer daño a Obama, y lo intentó por todos los medios, tanto verbales como gestuales. De palabra ridiculizó la "elocuencia" del senador por Illinois, lo acusó repetidamente de querer subir los impuestos, lo relacionó con el ex terrorista William Ayers y lo criticó por no haber viajado nunca a Latinoamérica. Con sus gestos, transmitió incredulidad y por momentos enfado cada vez que hablaba Obama.
El senador por Illinois, por su parte, se encontró a la defensiva durante gran parte del debate, especialmente al principio, e intentó devolver el centro de la discusión a la crisis económica, el asunto que le permitió destacarse en las encuestas. Sus más fuertes contraataques llegaron cuando acusó a McCain y a su candidata a la vicepresidencia, Sarah Palin, de llevar a cabo una campaña negativa.
El debate estuvo lleno de aceradas frases por parte de ambos, que se hablaron directamente más que en los dos primeros debates juntos. La primera la pronunció McCain, después de que Obama lo comparase una vez más con el presidente George W. Bush.
"Senador Obama, yo no soy el presidente Bush. Si usted quería competir con el presidente Bush usted debería haberse presentado hace cuatro años", sentenció con gran seriedad y casi enojo, en la ruptura más clara con la actual administración de toda la campaña: "Yo voy a dar una nueva dirección a esta economía en este país".
Obama no modificó un ápice lo que hasta ahora fue una de sus principales líneas de campaña. "Lo que usted propone es esencialmente ocho años más de lo mismo", respondió.
McCain fue también el primero en sacar a relucir a "Joe el fontanero", que se convirtió en el protagonista involuntario del debate: se trata de un ciudadano que el martes se enfrentó a Obama en un acto de campaña por querer subirle los impuestos.
"Joe", afirmó McCain hablando en segunda persona y mirando a la cámara. "Mantendré sus impuestos bajos y le proporcionaré un seguro médico asequible para usted y para sus empleados".
El senador por Arizona también ridiculizó que Obama respondiese al fontanero que su intención es "extender la riqueza" e insinuó una conexión con el socialismo, un concepto casi maldito en Estados Unidos. "La principal premisa detrás de los planes del senador Obama es la guerra de clases".
El enfrentamiento más acalorado, sin embargo, llegó sobre las tácticas de campaña, un aspecto donde ambos se recriminaron mutuamente con dureza.
McCain aseguró estar dolido porque el congresista demócrata John Lewis insinuase que es racista. "Senador Obama, usted no repudió esas declaraciones", dijo. También acusó a su rival de mentir porque se desdijo de su promesa de asumir la financiación pública de la campaña. "Usted no le dijo la verdad a los estadounidenses".
Obama, por su parte, recriminó que Palin no repudiase cuando en algunos mítines lo llamaban "terorista" o pedían su asesinato, y culpó a McCain de la escalada de negatividad de la campaña: "El cien por ciento, John, el cien por ciento de sus anuncios fueron negativos".
Otro de los momentos más esperados del debate fue cuando McCain citó a Ayers, el ex terrorista reconvertido en profesor de Universidad que sirvió con Obama en el consejo de administración de una fundación. El senador por Illinois negó tener "asociación" con Ayers, y contratacó: "El hecho de que esto se haya convertido en una parte importante de su campaña, senador McCain dice más sobre su campaña que sobre mí".
Por primera vez en los tres debates, las guerras de Iraq y Afganistán prácticamente no aparecieron. De hecho, el nombre de Iraq sólo fue mencionado seis veces, y el de Afganistán ninguno.