10:05 | Embajadores destacados en nuestro país visitaron las más importantes bodegas de pisco en Ica
Por Gabriela Machuca Castillo
En dos días, el embajador egipcio Hesham Mohamed Abbas casi no se despegó de Tomás Jara Berrocal, uno de los terceros secretarios del servicio diplomático peruano. Este último, que fungía de traductor, era el enlace que tenía el funcionario con la historia y la vida del famoso elíxir peruano, que hacía algún tiempo había probado por primera vez en la ciudad de El Cairo.
Abbas no quería perderse ni un ápice de la visita que realizó esta semana junto a más de 20 embajadores extranjeros destacados en el Perú a cuatro de las bodegas de pisco más importantes y representativas del país, todas ellas localizadas, cómo no, en el departamento de Ica. Y por eso, a pesar de la traducción en inglés, observaba con atención la exposición que ofrecían los especialistas en cada uno de esos lugares, como si quisiera entender en los gestos de estos o en la cristalina textura de la emblemática bebida nacional, la pasión que esta ha hecho despertar en los últimos años a todo nuestro país.
Y vaya qué consiguió su consigna, como así también lo hicieron los demás miembros del cuerpo diplomático quienes, junto a sus cónyuges, asistieron a esta pequeña pero significativa ruta del pisco organizada por el Ministerio de Relaciones Exteriores con el apoyo del Ministerio de la Producción y Prom-Perú. Todo un viaje de aprendizaje al corazón del orgullo nacional convertido en el ya legendario líquido.
EN BUSCA DE ALIADOS
Según cifras de la Asociación de Exportadores del Perú (ÁDEX), en los primeros ocho meses de este año, el pisco se exportó por US$882.953, lo que significó un incremento del 57% en comparación de lo que se registró en el mismo período el año pasado. Igualmente, los envíos de la bebida al extranjero, en este mismo lapso, fueron superiores a los registrados por el aguardiente chileno, cuyas exportaciones fueron de US$653.752, siendo los principales destinos Estados Unidos, Chile y España.
Las cifras que se van para arriba son auspiciosas y alentadoras, pero desafortunadamente, aún pequeñas. De ahí el interés de diferentes instituciones públicas y privadas, entre ellas, la cancillería, en buscar aliados en todo el mundo para promover el consumo y el reconocimiento exclusivo del pisco como peruano. Y qué mejores embajadores, que aquellos que, literalmente, lo son.
La primera parada fue la laureda bodega Viñas de Oro, en Chincha. El experto Ronnie Shialer conduce a la comitiva por los pasajes por donde se produce el premiado pisco y explica el proceso de producción industrial por el que se caracteriza Viñas de Oro. El embajador de Malasia, Ahmad Izlan Bin Idris, se acerca con premura para oír la traducción, según la cual en este año la capacidad de producción anual ha sido de 268.000 litros. Luego comentaría: "Yo no bebo alcohol, pero es muy interesante aprender sobre las actividades económicas del Perú. Tienen un importante producto que ofrecer aquí".
Pero aún faltaba mucho por descubrir. Los embajadores, ávidos de conocimiento, presenciaron en la noche de la primera jornada exposiciones en las que dos acérrimos defensores del pisco narraron los motivos por los que los peruanos llevamos ahora con orgullo, a las reuniones en las casas de los amigos, una botella del rico destilado blanquirrojo.
El primero en subir al estrado fue el viceministro de Relaciones Exteriores, Gonzalo Gutiérrez, quien expuso el trabajo que realiza la cancillería en la defensa peruana de la denominación de origen del pisco, el cual ya consiguió que cerca de 40 países en el orbe consideraran la bebida exclusivamente peruana. La posición chilena al respecto no se pudo conocer puesto que el embajador de ese país no pudo asistir por motivos de fuerza mayor.
Como no podía ser de otra manera, poco después vino la cata. El experto Johnny Schuller fue el encargado de dar a conocer las bondades de la apariencia, el aroma y el sabor del pisco, las cuales fueron apreciadas con mayor detalle al día siguiente en el recorrido por otras tres bodegas de larga data.
Así, la visita arrancó en La Caravedo (Ica), una de las bodegas más antiguas del Perú con 300 años de antigüedad, continuó en Tres Generaciones, de propiedad de la querida Juanita Gonzales, donde se evidenció de manera especial la relación que tiene la mujer con el pisco, y culminó en Tacama, donde desde lo alto de su campanario se pudo apreciar las 180 hectáreas de cultivos, de los cuales brotan los piscos y los vinos más celebrados del país.
El sol, el olor de la vid en el campo y el sabor de nuestra bebida por excelencia hicieron del recorrido una experiencia inolvidable para los foráneos amigos, quienes no dudaron en hacer pública su intención de promocionar el producto en sus respectivos lugares de origen.
"Por mi parte voy a hacer todo lo posible por convencer a nuestros emprendedores y hombres de negocios (rusos) para que comiencen a comprar pisco acá", comentó el embajador ruso, Mijail Troyansky, quien luego fue secundado por la embajadora de Costa Rica, Sara Faingezicht.
Otro de los más entusiastas fue el representante de Ecuador en el Perú, Diego Ribadeneira, quien no dudó en comentar que quiere llevarse el pisco a su país para que sea conocido y consumido. "A mí me gusta mucho, muchísimo", dijo encantado de la bebida, tanto como el embajador de Palestina, Walid Salim Abdel Rahim, a quien le gusta el pisco puro "sin huevo ni nada de nada, puro y nada más".