14:30 | Entre los escenarios futuros, el Perú puede tomar cuatro caminos. El más próspero sería que desde hoy empecemos a hacer todo diferente
Escenario Probable. ¿Qué pasaría si todo sigue como hasta ahora?
CRECEMOS APENAS. Persisten conflictos sociales y regionales, que se llegan a judicializar por los actos de violencia que producen. La gente no cree en los partidos políticos. La corrupción sigue siendo un mal endémico. La ciudadanía pierde interés en participar en el desarrollo de políticas de Estado y cae en la resignación y el cuestionamiento radical. La producción de droga se ha reducido a ciertas zonas de la selva, pero sus conexiones políticas y económicas abarcan importantes zonas del país. El narcoterrorismo ha logrado conexiones políticas fuertes que les brindan entornos propicios para desarrollar sus operaciones. La tasa de pobreza se ubica entre 20% a 25%. Se amplían las oportunidades laborales en el territorio nacional, pero no se ha podido reducir significativamente el subempleo. Se concretan avances significativos en saneamiento (agua y desagüe), pero se mantienen carencias en vivienda y salud. Los fondos para programas sociales son restringidos y se ejecutan más por cálculo político que por luchar contra la pobreza. Ante la baja calidad de la oferta formativa, las empresas se ven obligadas a invertir directamente en la formación del talento humano. No aprovechamos los TLC firmados. Somos un destino interesante para hacer negocios. El crecimiento del mercado interno se convierte en una oportunidad de negocios para las mypes.
Escenario Tendencial. ¿Qué pasaría según la tendencia del pasado?
CRECEMOS POCO. La institucionalidad se ha fortalecido pero lentamente. Persisten los conflictos sociales y regionales, que no se resuelven a través del diálogo. La participación ciudadana es limitada, los partidos tienen poca credibilidad. Cada acto electoral representa la aparición de un personaje nuevo a la caza del voto de los defraudados. La corrupción impera desde la sombra, salvo por escándalos que sacuden el país de vez en cuando. La ciudadanía se divide entre la resignación y el cuestionamiento radical. La producción de droga se ha reducido a algunas zonas de la selva, pero sus conexiones políticas y económicas abarcan importantes regiones del país. La alianza entre narcotráfico y terrorismo sigue vigente. La tasa de pobreza se ubica en 30%. La calidad de los servicios públicos no es la misma fuera de Lima y las principales ciudades del país. Hay más recursos para programas sociales, pero se manejan mal. La calidad de la educación pública mejora pero desigualmente. Los TLC no se aprovechan debidamente: las exportaciones se incrementan pero por debajo de su potencial. Seguimos exportando recursos naturales. Nos hemos consolidado como un país atractivo para los negocios. El crecimiento del mercado se convierte en una oportunidad para las mypes, que se orientan a los rubros de comercio y servicios.
Escenario no deseado (pero muy probable). ¿Y si no hacemos Nada?
MÁS POBREZA. Las reglas de juego no se respetan. Existe alta incertidumbre en el Gobierno y el Poder Judicial. Predomina la desconfianza. No existen mecanismos eficaces para prevenir ni solucionar los conflictos sociales, regionales, salvo el ingreso de las Fuerzas Armadas, que empiezan a participar en la liberación de carreteras. Se cuestiona el Estado de derecho. Hay propuestas para refundar una 'nueva patria'. Los actos de corrupción son frecuentes y cada vez más públicos. La ciudadanía ya no se escandaliza. Son una herramienta de negociación para obtener contratos con el Estado a todo nivel. El narcoterrorismo ha logrado conexiones políticas fuertes. La pobreza se ubica entre el 40% y 50%. Las oportunidades laborales se concentran en Lima y algunas ciudades, vinculadas a labores de bajas remuneraciones. La calidad de los servicios públicos es bastante baja. La educación sigue siendo fuente de las diferencias de oportunidades entre los peruanos. La década 2010-2020 se caracteriza por continuas crisis financieras que afectan la economía. Se deterioran las exportaciones debido al proteccionismo económico. El Perú es percibido como un país de alto riesgo, con un clima de negocios desfavorable en comparación con otros países de la región. Los flujos de inversión extranjera caen significativamente.
Escenario deseable. ¿Y si empezamos a hacer todo diferente desde hoy?
LLEGARON LOS AÑOS VERDES. Se ha construido una fuerte institucionalidad democrática basada en el cumplimiento de las reglas de juego. Los mecanismos de solución de conflictos sociales se basan en el diálogo, el reconocimiento de objetivos nacionales y el respeto entre el Estado y las organizaciones sociales. Los actos de corrupción son frecuentes y cada vez más públicos. Pero la ciudadanía ya no se escandaliza por ellos. Hay una lucha intensa contra la corrupción basada en vigilancia ciudadana y mecanismos de transparencia. El narcoterrorismo continúa. La tasa de pobreza se ubica entre el 20% y 25%. Se amplían las oportunidades laborales en todo el territorio nacional pero no se ha podido reducir el subempleo. Se han concretado avances significativos en saneamiento, pero se mantienen carencias en vivienda y salud. Se han incrementado los recursos asignados a programas sociales, pero aún no son del todo eficaces. Luego de la crisis financiera del 2008, la economía mundial creció sostenidamente en el período 2011-2021 y los precios de commodities se estabilizaron en niveles atractivos para el país. Hemos aprovechado los TLC, que se refleja en un crecimiento continuo de exportaciones. Tenemos un entorno atractivo que nos convierte en uno de los mayores receptores de inversión extranjera de la región, lo que se refleja en un crecimiento a todo nivel.