16:19 | Mañana se cumplen 17 años del asesinato de 15 humildes personas, entre ellas un niño, a manos del destacamento Colina
Por Mario Mejía Huaraca
La herida aún no cierra. Mañana se cumplen 17 años de la barbarie de Barrios Altos. Es difícil borrar el horror, el dolor y la indignación que generó el asesinato de 15 humildes personas, entre ellas un niño, a manos del destacamento Colina. Hoy los presuntos responsables materiales e intelectuales de ese crimen están tras rejas y son juzgados. Los sobrevivientes y familiares solo esperan que haya justicia, pero saben que nada hará olvidar esa tragedia.
Hace unos días acompañamos a tres sobrevivientes de la matanza a visitar el desvencijado solar del jirón Huanta 840. "Está casi igual", dicen, refiriéndose al estado calamitoso del inmueble: pisos rotos, paredes carcomidas, cables eléctricos recubiertos de telarañas.
Recuerdan que hace 17 años era tan miserable como ahora y que organizaron una 'pollada' para arreglar las malogradas tuberías del desagüe. Vecinos y amigos, muchos de ellos heladeros, participaron en la actividad hasta que apareció Colina. Era el debut macabro de Colina. Luego vendrían más crímenes con la impunidad garantizada .
"Todo fue rápido, yo estaba de espaldas al corredor que da a la calle y recibí un golpe en la cabeza, caí ensangrentado. Escuché al organizador de la actividad que preguntó a los recién llegados ¿qué pasa jefe? y le pegaron un tiro. Su hijito gritó ¡papá! y también lo balearon. A todos nos tiraron al suelo y nos dispararon. Me desmayé, cuando desperté todo estaba lleno de humo y vi a mi esposa ensangrentada, me arrastré hasta la puerta pidiendo ayuda y me desmayé", recuerda Felipe León, quien recibió seis balazos. "Hemos conseguido sentar en el banquillo de los acusados a Alberto Fujimori, por fin se está haciendo justicia", dice con tristeza.
Durante el juicio a Fujimori, el ex agente Pedro Supo Sánchez dijo que esa noche corrió bala y se mató a mucha gente. Otro agente, Julio Chuqui Aguirre, reveló algo que retrata bien la catadura moral de los miembros de Colina. Después de la matanza festejaron el cumpleaños de Martin Rivas con cerveza hasta el día siguiente.
Rosa Rojas, madre del niño asesinado, dice que siempre sueña con su esposo y su hijo que murieron esa noche. "Deseo olvidar esta tragedia pero no puedo". La matanza de Barrios Altos simplemente no se puede olvidar.