9:27 | El futuro del colombiano es incierto. El jugador que la gente aplaudió la noche del título hoy no sale ni en el banco de suplentes
En esa noche histórica al campeón le faltaba algo. Alguien. Surgió espontáneo, acaso porque en la 'U' la garra se premia con idolatría, pero la sutileza alcanza la memoria. Y en la memoria de los hinchas que estuvieron la noche del 3-1 a Cienciano en el Monumental exigía en la postal del título a Mayer Candelo. Hasta el mejor jugador del Apertura pidió que ingrese. Y Candelo entró. Donny Neyra lo abrazó y la gente cantó, no el gol de la 'U', sino el gol de Candelo.
Pero el jugador más caro del plantel no fue el que más valor tuvo en la campaña. Su importancia la marcó afuera: se lesionó en las primeras fechas y pasó dos meses en recuperación en Cali. "Yo sé cómo voy a resolver esto", decía Ricardo Gareca cuando alguien le preguntaba cómo conducir a la 'U' sin el único volante capaz de hacerlo. Y apareció Donny Neyra, el jugador que protegió el técnico en diciembre y abrazó feliz meses después. Con Candelo de espectador y Neyra de figura, la 'U' campeonó. Las cosas no iban a cambiar.
¿Puede solucionar sus problemas sin Candelo? La pregunta surgió cuando se supo, el viernes al mediodía, que el volante salía --por primera vez-- de la lista de 18 concentrados. El rival era Cienciano, curiosamente el equipo al que le marcó el gol más feliz de su estadía en la 'U' (año y medio), el gol de penal que más le reconoció la gente. Jugó 14 partidos en el Apertura y solo anotó tres goles antes de fracturarse el quinto metatarsiano del pie izquierdo. En este Clausura ha jugado 15 encuentros y también hizo tres goles. Su importancia en el vestuario no se discute; dentro de la cancha no le ha ido bien al talentoso pie izquierdo. Tiene un año más de contrato y el rumor de que no está en los planes no solo de Gareca, sino tampoco de los directivos para el 2009, crece.
Él no habla. Quizá esté esperando jugar la Libertadores --la 'U' está clasificado-- para romperla y escuchar que los hinchas exijan que juegue, en coro, como la noche histórica en que salió campeón.