El drama de los jugadores de Sport Boys
16:12 | Fueron abandonados por la dirigencia y hoy se convirtieron en el primer equipo rosado que desciende desde 1987
Por Mario Fernandez
No importan las veces que pidieron dinero prestado a una mano amiga, ni cuánto se cansaron de esperar a que esos que se hacen llamar dirigentes se aparecieran para decirles, siquiera, que les pagarían el próximo año. La situación que vivieron los jugadores del Sport Boys parece salida de alguna novela de Gabriel García Márquez, aunque sus personajes macondianos no viven nada real ni mucho menos maravilloso.
"Abandono total", sentencia Flavio Maestri; "me siento avergonzado", añade el entrenador Eusebio Salazar. "Como no había plata para pagar un hotel en el Cusco, nos quisieron llevar a un colegio", recuerda Jorge Espejo, capitán del equipo que alguna vez defendieran Valeriano y Barbadillo. Así estuvo Sport Boys, el añejo cuadro porteño, que semana a semana se murió de a pocos ante la indiferencia de sus directivos.
Deporte Total recogió estos testimonios en el Callao, luego de una de las prácticas en la cancha del Yahuar Huaca. La sensación después de estos diálogos fue que el ser humano, a pesar de los duros golpes que recibe, termina por unirse. Quizá sea la forma correcta de actuar aun cuando los verdaderos responsables brillaron por su ausencia.
Jorge Espejo.
Defensa Sport Boys
"Al margen del descenso, el problema es no desaparecer como institución. Álex Kouri metió cerca de un millón de dólares en el 2007 y, a fin de año, al ver mal manejo económico que se hizo, optó por retirarse. Aun así sigue ayudando, a mí no me deben plata porque mi situación me la resuelve Kouri. Si fuese una persona mala, me haría el indiferente y me iría, pero no. Cuando jugamos con Cienciano no pudimos viajar un día porque no hubo para pagar los impuestos de salida. Viajamos al día siguiente, y nos golearon 4-1".
Eusebio Salazar.
Entrenador Sport Boys
"Tengo cuatro meses sin cobrar, pero como por allí se guardó algo y mis hijos ya son grandes, me ayudan. Yo me siento mal, preocupado, avergonzado por lo que pasa una institución tan gloriosa. He llorado en mi casa pensando en todos los problemas que tenemos. Es una vergüenza, da mucha pena esto. Mi mujer me dice; 'Ya, Chevo, deja esto. No quiero verte así'. Pero yo voy a seguir. Creo en la nueva dirigencia que desea tomar el equipo en el 2009. Ojalá sea así y trabajando a fondo podamos volver".
Sergio Junior.
Delantero Sport Boys
"De los dos meses que he jugado no he cobrado un solo sol. En setiembre el señor Dante Jordán me llamó y pensé que se iban a poner al día, pero no, lo hizo para decirme que no podían pagar mi sueldo. Si vine nuevamente al Perú fue porque Julinho, mi gran amigo, me llamó. Confiado en que todo me iba a ir bien hasta traje a mi esposa y a mi hijo. Total, hoy tengo que pagar 550 soles del colegio de mi hijo y 700 dólares por el alquiler del departamento en Miraflores. Todo sale de mi bolsillo. La plata que traje de Brasil se me está acabando".
Flavio Maestri.
Delantero Sport Boys
"El Boys es un equipo de barrio con jugadores profesionales. Andan buscando canchas, eludiendo pagos; no tenemos agua ni hielo. Si viviera en el extranjero y alguien me lo contara desde acá, no le creería. Un empresario pesquero me dijo que me iba a pagar las mensualidades y firmé, pero a la hora de cobrar me dijo que no tenía plata y que me pagara el Boys. No quiero hacerme más problemas ni descuidar mis negocios. Jugaré cuando pueda. Mi padre como hincha sufre y yo también porque hubiera querido llegar en otras circunstancias".
Vincenzo Gianneo.
Volante Sport Boys
"Tengo 22 años, soy de Trieste, Italia. Gerónimo Barbadillo e Italo Cavagnary me convencieron para venir al Boys. Ellos me pagaron los pasajes. Mi sueldo es de 1.000 dólares mensuales, pero es un decir porque no me pagan. Vivo en un hotel de la avenida La Marina, desayuno y almuerzo en el local del club y ceno en la casa de Víctor Rossel o donde Sergio Junior. Me están ayudando porque cuando algo me entra en los bolsillos, también apoyo. En diciembre termina mi contrato y procuraré olvidarme de esta pesadilla".