9:04 | El santuario también es refugio natural de aves, mamíferos, mariposas y peces
Por Milagros Vera Colens, corresponsal
Tanto la 'platystele oxiglossa', orquídea de tan solo tres centímetros de altura que culmina en una flor de solo dos milímetros, como la gran monte azucena o tahua tahua, que alcanza los cinco metros de altura y posee una flor de ocho centímetros, forman parte de las 400 especies de orquídeas que crecen en el santuario de Machu Picchu.
Sus más de 32.000 hectáreas acogen también a 423 tipos de aves, 352 clases de mariposas, 41 especies de mamíferos y 13 especies de río que son protegidos por el Instituto Nacional de Recursos Naturales (Inrena). Para observarlos, basta con transitar por el sendero del camino inca, que es la zona mejor preservada de este corredor biológico.
Desde la década del 70, un grupo de biólogos del Instituto Nacional de Cultura (INC) recuperó y estudió unas 300 especies nativas de orquídeas. La exótica wakanki, la flor de un día y el zapatito de la ñusta son una muestra de las variedades que se pueden encontrar en los 1.610 metros cuadrados del jardín botánico, ubicado en la plataforma del segundo de los tres andenes incas del área que colinda con el río Vilcanota.
Este centro nació con el fin de conservar las plantas representativas del santuario y constituir un banco de germoplasma.
Toda la flora existente en este sector proviene de las semillas y frutos hallados en los pisos y muros de los caminos y recintos incas, la línea férrea y los derrumbes en la zona.
El biólogo Julio Ochoa se encarga de todo el proceso de readaptación, que consiste en transportar y ubicar estas semillas y frutos en condiciones idóneas, similares a las de su hábitat. "Tras los hallazgos, las semillas son dispuestas en el jardín, según su tipo. Existen plantas rupícolas, que crecen entre las rocas; las epífitas, que viven sobre los árboles; y las terrestres", aseveró.
Partiendo de Aguas Calientes, a unos 25 minutos a pie por la carretera de acceso a la ciudadela hasta el Puente Ruinas, y a través de un sendero señalizado, se encuentran el jardín botánico y el museo de sitio.
Transitar por el camino inca le permite a cualquier visitante hallar al conocido gallito de las rocas o tunki, considerado como un ave nacional, que resalta entre el verdor del bosque húmedo a lo largo de la línea férrea. De igual forma está el churrete real, que solo se encuentra en este departamento y que se posa sobre los 3.600 metros de altitud en el sector de Torontoy. Son solo algunas de las especies más conocidas de la zona, que le dan un prestigio a Machu Picchu como fuente de biodiversidad.
CLAVES
A. El INC y el Inrena realizan patrullajes diarios para ubicar nuevas especies animales y estudiarlas. De junio a julio se pueden encontrar osos de anteojos.
B. Estos osos trepan grandes árboles y se alimentan de las frutas silvestres, según explica Ruth Calderón, guardaparques del Inrena.
C. También se han visto venados enanos y roedores, pero es difícil encontrarlos. En las zonas cercanas al pueblo solo se pueden ven sus huellas.