10:43 | Europa quería acabar con ellos en la Cumbre del G-20 de Washington, pero fracasó. Más de 38 estados ocultan la cuarta parte de la riqueza mundial
Por Roger Zuzunaga Ruiz. Periodista
Los agujeros negros no solo están en el espacio. También los encontramos en la Tierra, aunque estos nada tienen que ver con el cosmos, sino con las finanzas. Esa es la denominación que se les da a los paraísos fiscales.
¿Qué es un paraíso fiscal? La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) lo define según cuatro criterios: Estados donde los impuestos son insignificantes o inexistentes, ausencia de transparencia del régimen fiscal, ausencia de intercambio de informaciones fiscales con otros estados y atracción de sociedades pantalla de actividades ficticias.
Aunque la OCDE identifica a 38 paraísos fiscales, organizaciones como Naciones Unidas creen que podrían ser más de 70.
MILLONES A BUEN RECAUDO
Otra de sus características es que muchos son islas pequeñas ubicadas generalmente en Oceanía o en el Caribe y varias están bajo el amparo de antiguas potencias coloniales. Por ejemplo, un agujero negro son las Islas Caimán, en el Caribe, controladas por Gran Bretaña, que tienen una población de apenas 48.000 habitantes, pero en su territorio existen 430 bancos y hay registradas cerca de 70.000 firmas.
En general, la política de estos países beneficia solo a los más pudientes y ahuyenta a las pequeñas empresas. Otro rasgo es que no incentivan la entrada de inmigrantes, lo que explica por qué sus poblaciones suelen ser pequeñas a pesar de acumular una ingente riqueza. Además, casi todos los ciudadanos que depositan su dinero en un paraíso fiscal nunca han pisado el país.
Según el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, en los paraísos fiscales estaría a buen recaudo una cuarta parte de la riqueza mundial, dinero más que suficiente para cubrir los Objetivos del Milenio de lucha contra la pobreza de las Naciones Unidas, según este ente. Se presume que los activos de muchos bancos e instituciones que, supuestamente, han quebrado, están también a buen recaudo en estos agujeros negros.
La ONG británica Red para la Justicia Tributaria publicó un informe sobre la evasión fiscal en el mundo producto de la existencia de los paraísos fiscales y señaló que esta supera los US$250.000 millones. Además, señaló que en el conjunto de paraísos fiscales hay registradas más de tres millones de sociedades y fundaciones a través de las cuales grandes empresas, multinacionales, bancos y personas influyentes ocultan su contabilidad, no pagan impuestos y se blanquea el dinero negro procedente del narcotráfico, de la trata de blancas, del mercado negro de la venta de armas y demás actividades relacionadas con el crimen organizado.
EUROPA NO PUDO
A juicio de la Unión Europea, la liquidación de estos escondites privilegiados podría ayudar a mejorar la transparencia del sistema financiero, además de significar un buen estímulo para salir de la crisis. Por eso les puso el ojo y fue a la cumbre del G-20 de Washington del pasado 15 de noviembre dispuesta a terminar con los agujeros negros. Pero Europa no pudo hacer mucho.
En la Declaración de la Cumbre se los denominó eufemísticamente como jurisdicciones no cooperadoras y poco transparentes: "Las autoridades nacionales y regionales deberán poner en marcha medidas nacionales e internacionales que protejan el sistema financiero global de jurisdicciones no cooperadoras y poco transparentes que constituyan un riesgo de actividad financiera ilícita", señala el documento.
A FAVOR Y EN CONTRA
Pero hay quienes, como el economista estadounidense Daniel J. Mitchell, creen que los paraísos fiscales son una bendición. A través de un artículo publicado en abril de este año, Mitchell señala que todos somos beneficiarios de los paraísos fiscales.
"Antes que nada, si uno vive en un país desarrollado, los impuestos son probablemente mucho menores de lo que eran hace 30 años, gracias en parte a los paraísos fiscales. En 1980 el ingreso fiscal personal en los países miembros de la OCDE promediaba más del 67% y las tasas corporativas en ese año promediaban casi un 50%. Sin embargo, empezando por (Ronald) Reagan y (Margaret) Thatcher, los gobiernos se han esforzado por disminuir las tasas fiscales y reformar sus regímenes. Las tasas fiscales personales ahora promedian solo cerca de un 40% y las tasas fiscales corporativas se han reducido a un 27%", destacó Mitchell en su artículo publicado en la página web del Cato Institute.
Pero esa conclusión no es compartida por el economista peruano Luis Felipe Zegarra, quien considera que la reducción de impuestos en los países desarrollados obedeció más a una cuestión ideológica, porque se dieron cuenta de que menores impuestos incentivaban a la gente a invertir más. "No es claro que la reducción de impuestos en los 80 se diera porque existían los paraísos fiscales", sostiene.
¿Cómo terminar con ellos? Para Zegarra, cualquier reforma tiene que pasar necesariamente por acabar con el secretismo, pues el principal obstáculo para un país es no saber quiénes tienen cuentas en un paraíso fiscal, porque estos agujeros negros viven del secreto bancario. "Si yo sé que este país va a revelar información y mi país se va a dar cuenta de que estoy haciendo una jugada para pagar menos impuestos, entonces ya no llevaré mi dinero ahí, buscaré otro paraíso fiscal. Ese es el punto débil. Estos países viven de esa falta de transparencia, que es vital para que pueda subsistir este negocio. Es muy difícil combatirlos. Si los obligan a revelar sus bases de datos, entonces se les acaba el negocio", subraya.
¿Y por qué EE.UU. no apoyó decididamente la iniciativa europea? Para Mitchell, EE.UU. podría ser considerado el paraíso fiscal más importante del mundo. "El Gobierno Estadounidense generalmente no cobra impuestos sobre ganancias de interés y capital recibidos por extranjeros que invierten en el país. Y, considerando que el sistema tributario no posee datos sobre estos pagos, hay muy poca información para compartir con recaudadores fiscales extranjeros. Además, las estructuras corporativas de EE.UU., como las compañías de Delaware y Nevada, son excelentes mecanismos para que los extranjeros puedan administrar sus inversiones", escribió el economista.
MÁS DATOS
4Pequeños estados y grandes bancos
Islas Vírgenes Británicas
En el Caribe, las Islas Vírgenes Británicas, con 23.000 habitantes, tienen registradas más de medio millón de empresas de extranjeros en sus bancos 'off shore'.
Liechtenstein
Liechtenstein, con 35.000 habitantes, cuenta con 70.000 fundaciones o sociedades que no pagan impuestos. Se calcula que en este pequeño enclave europeo hay depositados unos US$150.000 millones.
Gibraltar
Gibraltar, con 30.000 habitantes, posee más de 60.000 sociedades mercantiles.
Pinochet
El ex dictador chileno Augusto Pinochet creó la empresa fantasma GLP Limited en las Islas Vírgenes Británicas para administrar parte de los US$27 millones que mantenía en secreto.
En Alemania
En el 2003, el primer banco alemán, Deutsche Bank, y 10.000 clientes fueron condenados por el Tribunal de Fráncfort a pagar más de 200 millones de euros por evasión de impuestos.
España
En el 2005, el ex presidente del BBV, Emilio Ybarra, fue condenado a seis meses de prisión por apropiación indebida. Ybarra reconoció la creación de sociedades en Liechtenstein y la isla de Jersey (Inglaterra) para operaciones de ingeniería financiera.