10:02 | Las casonas virreynales de esa ciudad se derrumban mientras que las autoridades no pasan de las recomendaciones y el análisis sin tomar una acción concreta
Por Juan Vargas Sánchez, corresponsal
Piura. Declarar en emergencia el centro histórico de Piura y formar una comisión que se encargue de determinar cuáles de las antiguas casonas aún pueden ser rescatadas demandaron diversos especialistas reunidos en un conversatorio organizado por alumnos de Historia y Gestión Cultural de la Universidad de Piura. Sin embargo, ningún representante de las instituciones reunidas se comprometió a tomar el toro por las astas y liderar esta iniciativa.
Rosa Palacios, gerente de Educación y Cultura de la Municipalidad Provincial de Piura, lamentó que Piura ya ha perdido casonas importantes como en las que moraron el caudillo Felipe Santiago Salaverry o el escritor Enrique López Albújar, y consideró que la ciudad requiere definir qué cosa quiere conservar.
"El patrimonio histórico debe ponerse en emergencia. Hay que formar una comisión que realice un nuevo registro del patrimonio y que determine qué se puede recuperar", sostuvo la arqueóloga.
El arquitecto y restaurador Ernesto Marmanillo, quien lideró la recuperación de las casonas de Trujillo durante la década pasada, sugirió que tal ente debe incorporar a los propietarios y encargarse de buscar fondos en el sector privado para llevar adelante las restauraciones.
La iniciativa fue apoyada por los participantes, más aún porque Errol Aponte, secretario del Comité de Emergencia Regional del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), indicó que el 40% de las casonas presentan un alto riesgo para los ciudadanos y que la recomendación de su institución es que sean demolidas.
Lo práctico del planteamiento del Indeci solo tuvo algunos adeptos entre los propietarios de las casonas, que dijeron sentirse amarrados por no poder disponer de sus inmuebles.
"Los propietarios sentimos que se desvaloriza nuestra propiedad. Yo he pedido la desmonumentalización de mi casona, sobre todo después que se incendió, pero el Instituto Nacional de Cultura dice que hay partes que pueden ser rescatadas y entonces yo no puedo hacer nada", se quejó Miguel Seminario.
La directora del INC en Piura, Verónica Briceño señaló que su institución se preocupa por la conservación de las viviendas pero aclaró que está impedida por ley de destinar dinero a propiedades privadas. "Tratamos de incentivar a empresas privadas o a la municipalidad para que los apoyen", indicó.
"El paso previo -indicó Ernesto Mavila, decano de la Facultad de Ciencias y Humanidades de la Universidad de Piura- es comprometer a toda la ciudad, sino se logra tener una idea colectiva, lo lograremos nada", dijo.
Pero a pesar de que las autoridades y estudiosos esbozaron la solución al estado en que se encuentra el centro monumental piurano, quedó la sensación que más allá de las palabras, no tomarán alguna acción concreta. Los únicos que se ofrecieron a tomar cartas en el asunto fueron los alumnos que organizaron el conversatorio y dijeron estar dispuestos a poner la mano de obra para determinar las casonas que se pueden salvar y ayudar en su restauración. Ojalá no tengan que esperar mucha para ser convocados.
DATOS
-La historiadora Yanina Correa destacó que las casonas construidas durante la época virreynal e inicios de la republicana se caracterizaron por estar perfectamente adaptadas al clima caluroso de Piura, con presencia de lluvias y temblores alejados.
-Las paredes son de adobe, anchas y altas para que la vivienda sea fresca. Cuentan con un patio interior para refrigerar las habitaciones, las mismas que además tenían tragaluces para mejorar su iluminación y para permitir que el aire caliente salga de la casa.
-El techo fue primero de paja y luego de calamina y cuentan con un sistema de canaletas para expulsar el agua de las lluvias a la calle, y desde allí, por declive, hacia el río. Las casonas como máximo tenían dos pisos.