11:54 | San Martín está a un partido de ser bicampeón, pero para que eso ocurra, no debe ganarle al José Gálvez
(DPA) .- San Martín necesita no ganarle el domingo al José Gálvez para coronarse campeón nacional de fútbol del Perú por segundo año consecutivo. Si gana, puede comprometer el título.
Las peculariedades del torneo peruano crean situaciones así. San Martín aún no es campeón desde las matemáticas, pero ya dio la vuelta olímpica y nadie cree hoy que pueda perder la corona.
El campeón peruano sale de un partido entre los ganadores de los torneos Apertura y Clausura. Pero, para que el ganador del Apertura pueda jugar esa final, debe haber quedado entre los siete primeros del Clausura, y viceversa. Si no, el otro es campeón automático.
Universitario ganó el Apertura -San Martín fue tercero-, pero en el Clausura va undécimo entre 14 a una fecha del final. No obstante, aún puede saltar al séptimo, para lo cual debe vencer al Melgar y aguardar que no gane ninguno de los cuatro equipos que lo anteceden, Gálvez, Alianza Atlético, Atlético Minero y Alianza Lima.
Ese juego de resultados es de por sí muy difícil, pero todo se agrava cuando se tiene en cuenta que Gálvez, séptimo con 36 puntos, será inalcanzable para Universitario, que tiene 33, con sólo empatar. Y el rival de Gálvez no es otro que San Martín.
Proclamado ganador del Clausura con tres fechas de anticipación, San Martín perdió además sus dos más recientes partidos ante Melgar y César Vallejo, resultados que también hicieron a esos equipos inalcanzables para la "U".
Desde la "U" se acusa a los "santos" de perder premeditadamente. Pero el equipo del técnico Víctor Rivera tiene un argumento lógico: Si ya ganó el Clausura y es posible que tenga que enfrentar una final, tiene derecho a jugar a medio ritmo y reservar a sus hombres.
Aunque nadie duda de la actual superioridad de San Martín sobre la "U", en una final de partido único cualquier cosa puede pasar, y de ahí la obvia desconfianza "santa" para llegar a esa fase.
En medio de las acusaciones, la voz más clara es la del técnico de Universitario, el argentino Ricardo Gareca, quien, a diferencia de parte de la hinchada y de los directivos de su club, admite que si el equipo está en esa situación no es por culpa de terceros, sino por no haber acumulado por sí mismo los puntos necesarios.
De hecho, la situación le sería hoy menos dramática si le ganaba en la víspera al ya descendido Sport Boys, que en el Clausura sólo ha obtenido 11 de 75 puntos posibles. El cuadro crema se quedó con un 0-0 con sabor a entierro.
Rivera admite que sus dirigidos se dejaron llevar por la emoción cuando dieron el domingo la vuelta olímpica sin tener el título seguro. Pero el país sabe que San Martín ya es campeón, por segunda vez en cinco años de historia. Justo premio, coinciden todos, para un equipo que carece de hinchas pero que es ejemplo de organización en una de las ligas peor manejadas de Sudamérica.