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Habla la hija de Martin Luther King: "Sin mi padre no estaríamos hablando de Obama"

11:10 | En una de sus oficinas en Atlanta, Bernice King conversó con elcomercio.com.pe sobre Barack Obama, el racismo y lo deprimente que -a veces- le resulta ser la hija del ganador del premio Nobel de la Paz

Por Giovanna Cadillo, exclusivo para elcomercio.com.pe

Es un tiritante martes en Atlanta. La ciudad de dántescos edificios, de desesperante tráfico y de bulliciosa vida nocturna es la cuna de Martin Luther King Jr. El nombre de quien fue el principal activista por los derechos civiles para los afroamericanos en Estados Unidos se cruza en cada esquina, en cada avenida. Bernice King, su hija, no se asombra de eso. Ha crecido leyendo su apellido por todas partes. La Reverenda King, como la llaman, nos ha citado en una cálida oficina, desde donde no solo nos hace olvidar los cero grados centígrados, sino también lo frívolo que puede ser todo al otro lado de la ventana.


Después de ser anunciado como el electo presidente, Barack Obama dijo: "Todas las cosas son posibles". La frase abrió portadas y fue sumamente comentada.  ¿Cómo interpretó usted esas palabras?
Creo que él trataba de decirle a la gente, a aquella gente que en algún momento se ha sentido reprimida, que esto está pasando en Estados Unidos. Que es real. Que ahora se están abriendo las puertas para todos sin obstáculos, sin limitaciones. Lo interesante de él es que se ha introducido en la mente de las personas basándose en una situación social, poniéndose él mismo como ejemplo de lo que uno puede llegar a ser y tener.

¿Cree que con estas elecciones ha habido un cambio mental en la sociedad estadounidense?
Sí, claro. Estaba hablando con varias personas acerca de eso el otro día. Con gente que se siente revivida, con esperanzas. Gente de diversas comunidades ve todo de mejor ánimo. Incluso la población alrededor  del mundo lo ve diferente, porque de alguna manera u otra todos están conectados con Estados Unidos. Las políticas de los pasados gobiernos han sido muy agresivas y cuando ven a alguien como el electo presidente, quien habla y hace sentir que realmente se preocupa por los problemas de las personas, la gente empieza a creer.  A la comunidad negra, particularmente, le ha mejorado la moral, porque el tema del color de la piel siempre ha sido oprimente.

¿Y a la comunidad mundial?
Igual.  Es un mensaje de esperanza para la gente que se siente oprimida alrededor del mundo. Esta elección, por lo que el electo presidente representa, es positiva desde cualquier ángulo. Él es un ejemplo no solo por lo que es, sino por lo que proyecta: un hombre de familia, íntegro, que ama a su esposa y a su hijas. A la gente le gusta eso.

Usted ha mencionado el color de la piel, ¿piensa que este país sigue siendo racista?
Ja, ja, ja. Oh Dios mio! Sí, claro que sí.

Ojo que no le estoy preguntando solo de la comunidad negra, sino también de la hispana, de la asiática...
Uno tiene que mirar a la base de todo. Somos racistas porque comenzamos así. Esta nación fue fundada teniendo esclavos. El problema está en el principio: separación basada en color de piel. Lo que tenemos que hacer es cambiar la educación respecto a eso. Cuando enseñas historia estadounidense todo es eurocéntrico y todos sabemos que diferentes raíces raciales contribuyeron al avance de Estados Unidos.

¿Cuánto tiempo cree que tomará para que se borre cualquier rezago de racismo?
Nos va a tomar tiempo para experimentarlo completamente. Podríamos hablar de dos generaciones más. Lo cierto es que el trabajo principal ya ha sido comenzado. Ahora la gente está más consciente del problema. Por ejemplo, a mi me molesta que no se hable de los nativos americanos y ellos están ahí, abandonados, cuando fueron ellos los que estuvieron acá desde el inicio.

Hasta la comunidad de usted (N de R: hispana, originaria de los países americanos donde se habla español) ha tenido y tiene una gran influencia en los Estados Unidos. Creo que con el electo presidente, por lo que él es simbólicamente, se va a reducir el tema del racismo. Quizás no inmediatamente, ni en términos drásticos, pero ojalá que la gente comience a bajar sus defensas. Que las personas empiecen a aceptarse. Tenemos que encontrar una manera de ser verdaderos a nuestra herencia cultural, pero ser -a la misma vez- lo suficientemente delicados para abrazar a nuevas culturas.

Usted habla de que Estados Unidos sigue siendo un país racista, pero alguna gente blanca coincide en que los negros en este parte del mundo también lo son.
Mi padre decía que la gente negra no podía ser racista, porque el entendimiento sobre el racismo es que tienes que poner racismo y poder en el mismo sillón. La comunidad negra nunca ha controlado el poder, por lo cual nunca podríamos usar el poder y estructurarlo para ir en contra de una raza de gente. Tiene que pensar que el racismo no es individual, sino colectivo.


Le pongo un ejemplo: cuando Obama fue elegido, mi hijo me contó que en el colegio varios muchachos negros vestían polos que decían: "El presidente es negro". Pensé que era cosa de adolescentes, pero días más tarde ví en la calle a un par de señoras negras vistiendo lo mismo. ¿Si hubiése ganado McCain y jóvenes o señoras blancas hubiésen vestido camisetas diciendo: "el presidente es blanco", cómo cree que la comunidad negra hubiése tomado eso?
No lo sé, porque estamos tan acostumbrados (risas). No sería una sorpresa, un 'shock'. Alguna gente puede decir que eso es racista, yo diría que es una situación complicada. Creo que cuando la gente negra lo hace, en la superficie es lo mismo, pero en el fondo hay una expresión de logro, de orgullo, que nos ha sido negada por mucho tiempo. Es diferente, pero -como repito- en la superficie se ve igual.


Algunos analíticos han comparado a Barack Obama con Martin Luther King Jr. en la manera de hablar.
No estoy de acuerdo con eso. Mi padre era más un líder moral y el electo presidente es un político. Hay grandes diferencias. Mi papi trabajó fuera del sistema y Obama está adentro. Yo creo que sus convicciones van más allá de lo personal, porque están atadas a servir a la población, que para eso fue elegido. Mientras que las convicciones de mi padre estaban basadas en su relación con Dios. Para mí esas son diferencias muy dramáticas.

Pero los dos tienen el mensaje de esperanza.
¡Exacto! Ese es el campo común. El mensaje de esperanza, de posibilidades. La conexión con la gente. El electo presidente hablaba de los problemas de las personas en una forma que ellos esperaban y así se esperanzaban y se afianzaban. A los que están en Washington no les importó el día a día del pueblo y de cómo las cosas afectaban. Hasta que la gente dijo: "Basta. Esta es nuestra nación, no la de los políticos" y así se despertó el gigante durmiente. 

¿Sin el trabajo que hizo su padre, cree que estaríamos hablando de Barack Obama?
¡No, de ninguna manera! (Bernice King estalla de risa, palmotea la mesa, mira a sus dos asistentas personales, se cubre la cara y sigue sonriendo).  El movimiento de mi padre confrontó las inconsistencias raciales.  Le hizo acordar a la nación de los principios en lo que estuvo fundada la Constitución, que es igualdad. Creo que el movimiento de Martin Luther King fue tan importante porque fue basado en amor y sin violencia. Porque si muestras amor, con el tiempo todas las barreras se desaparecen y comienza a desarrollarse la confianza.

¿Qué cree que diría su padre acerca de este momento que vive Estados Unidos?
Creo que diría que esto es una tremenda victoria. Un logro monumental.

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