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¿Cómo Sendero Luminoso y los clanes de la droga se han aliado en Vizcatán?

8:44 | La Unidad de Investigación de El Comercio llegó a la selva del Ayacucho para conocer esta alianza que comercia con carteles internacionales

Por Óscar Castilla. Unidad de investigación

HUAMANGA [Ayacucho].-
La noche del 30 de marzo de 1985, una fecha quizá olvidada en los archivos de la Dirección contra el Terrorismo (Dircote), un automóvil Ford Escort guinda se detuvo en la esquina de las avenidas México y Parinacochas (La Victoria). Dentro del vehículo estaban dos personajes entonces no muy conocidos, el abogado Tito Valle Travesaño (luego ejecutado en el penal Castro Castro en 1992) y Sybila Arredondo, la viuda del escritor peruano José María Arguedas. Los agentes que los tenían bajo seguimiento esperaban que ambos recogieran a otras personas. No se equivocaron.

Minutos después de las 8:15 p.m. una pareja llegó al encuentro del automóvil. Una joven de nombre Margie Clavo Peralta y un muchacho aún menor. La primera fue reconocida como cabecilla de Sendero y alumna de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), donde tuvo como compañero de carpeta a Óscar Ramírez Durand 'Feliciano'. Ella, una década después, sería la jefa de 'Artemio' en el Alto Huallaga. El segundo, otro estudiante pero de la Universidad San Cristóbal de Huamanga, fue identificado como 'Juvenal'. Todos ellos, teniendo en cuenta su nivel, fueron arrestados sin demora.

Ya en la sede policial, este último dijo llamarse Glicerio Aucapoma, aunque también confesó su nombre real: Víctor Quispe Palomino. Su valioso testimonio, mecanografiado en los violentos días de 1985, quedó consignado en el atestado 025-85. Dijo ser ayacuchano, natural del poblado de Umaro (Vischongo), estudiante de Antropología Social y mando político de Sendero en la zona de Víctor Fajardo. Admitió haber recibido entrenamiento en el manejo de armas y explosivos, así como haber participado en ataques a puestos policiales y ejecuciones. No confesó, a pesar de las acusaciones, que participó en la masacre de Lucanamarca en 1983.

Pese a todo su prontuario la justicia ordenó liberar a Quispe Palomino, sin imaginar que este hombre, que tuvo como padre y tíos a miembros de Sendero, se convertiría, 12 años después, en el sucesor de 'Feliciano' en Vizcatán y en el valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE). Así pues, su rastro se perdió a mediados de los 80. Se volvió a saber de este personaje --hoy conocido como 'José' o 'Martín' (en honor al nombre de su padre abatido por las FF.AA.)-- tras la captura de Ramírez en 1999 y cuando ya la policía lo sindicaba como el jefe principal de la zona, junto a sus hermanos Jorge ('Raúl') y Martín ('Gabriel') Quispe Palomino.

En ese momento, la policía también tenía identificado a 'Alipio', el jefe militar de la zona. Este último, nativo de Iquicha (Huanta) y cuyo presunto nombre es Leonardo Huamán Zúñiga, fue reclutado por 'Feliciano' siendo muy joven y apenas tiene educación primaria. Entre los subversivos del VRAE que desertaron o que han sido capturados en los últimos nueve años, 'Alipio' es conocido por su extremo conocimiento de Vizcatán y la brutalidad que aplica a sus camaradas. También se le sindica como el principal nexo de Sendero con los clanes de la droga.

Los nombres de todos estos jefes, recordados cada vez que existen atentados y emboscadas en la zona de influencia de esta facción senderista, saltaron a la palestra con más fuerza que antes luego de la operación Excelencia 777 en Vizcatán, que fue detallada ayer por El Comercio y que remeció uno de los principales centros de producción de la droga en el VRAE: Llochegua, pequeña ciudad conocida por la proliferación de las camionetas Toyota Hilux y de sus tiendas dedicadas a la venta de ropa y zapatillas de conocidas marcas.

SENDERO Y LOS 'QUÍMICOS'
Dos narcotraficantes colombianos, Guillermo Acosta Zapata (detenido el 2002) y Diego Londoño Henao (prófugo desde el 2007), fueron los dos extranjeros que más lejos llegaron en el VRAE. Esto se desprende de los últimos atestados que formuló la Dirección Antidrogas (Dirandro) por incautaciones de cocaína que tenían un peso cercano o mayor a la tonelada. En estos documentos se menciona a los colombianos y a la participación de SL como fuerza de custodia de la droga.

Ambos extranjeros fueron detectados en casas en plena selva de Llochegua, adonde llegaron tras ser comisionados, en su calidad de 'químicos' de la organización, para certificar la calidad del producto que debía comprarse. Esta es la primera vez que se publica --según el expediente judicial 1987-02 y el atestado 002-11-07 Dirandro-- el nombre de los dos colombianos que arribaron al corazón de una de las zonas del VRAE más comprometidas con la subversión y el narcotráfico. Llochegua, es bueno precisar, se encuentra a unas horas, vía trocha carrozable, del poblado de Unión Mantaro, la puerta de entrada a Vizcatán.

En los documentos --que citan la aparición de los 'químicos' colombianos en Llochegua--, así como en las últimas listas de actualización de cabecillas de firmas que hace la Policía, también se hace referencia a los clanes de la droga que contratan los servicios de Sendero para dejar pasar las remesas. Los principales capos, algunos de ellos vistos en compañía de 'Alipio', según informantes de la Dirandro, son: Luis Lagos Lizarbe 'Salvador', Ántero Pascacio Candelario 'Barros', Adrián Velarde Huamaní 'Chato Adrián', José López Quispe 'Papitas', Carlos López Tineo 'Box'. La mayoría de ellos en calidad de no habidos y "trabajando" con Sendero desde la clandestinidad en la selva del VRAE.

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