11:08 | Las obras de Humberto Nole Pulache son compradas para hacer bromas o para despedidas de la soltería. Al mes vende unas 100 piezas
Merly Manrique Puelles / Juan Vargas Sánchez
Piura (El Comercio Norte).- La escena de Demi Moore trabajando el barro en la película Ghost es considerada una de las más excitantes del cine, pero lo que hace en Chulucanas Humberto Nole Pulache con el barro y la arcilla es un verdadero arte erótico con la pincelada humorística propia de los piuranos.
Desde hace 10 años cuando algún turista llega al reconocido caserío de La Encantada y quiere adquirir una cerámica con figuras eróticas, todos lo refieren al taller de Nole, quien señala que se inició en esta temática de casualidad.
"En 1999 llegó un empresario puertorriqueño llamado Gonzalo y me preguntó si le podía hacer 600 piezas representando a un cura teniendo relaciones sexuales con una chica. Yo se las hice y después que se las llevó me quedaron algunas que vendí rápidamente, así que comencé a hacer más", cuenta Nole.
Las figuras provocaron una protesta inicial del clero local, pero después tomaron el asunto como la broma que es. Además, ahora el maestro ceramista que llegó a La Encantada desde Sullana (en donde era ganadero), ha diversificado su oferta de cerámica erótica con imágenes de hombres y mujeres en diversas posiciones sexuales. Soltero y de 42 años, Nole dice que él trabaja el barro a pura mano siguiendo como modelo solo las imágenes que le llegan a su mente.
Este artesano no es el primer poblador de la costa norte que se dedica a hacer este tipo de arte. Ya entre los siglos I y VII los ceramistas de la Cultura Moche se inspiraban en el acto sexual para adornar sus cántaros de agua. El investigador estadounidense Paul Gebhard indica que los ceramistas moches trabajaron solo 8 posturas para ejecutar el coito.
Algo que tienen en común es que las representaciones se basan solo en el actuar de dos personas y son heterosexuales, a diferencia de los restos encontrados de la Cultura Vicus (600 D.C.) desarrollada en las cercanías de Chulucanas, en que los huacos manifiestan actos homosexuales (supuestamente de humillación para con los prisioneros de guerra). Nole señala que no conoce mucho del arte moche ni del que se desarrolló en la Chulucanas antigua, y precisa que él trabaja no con 8 sino 12 poses sexuales.
"El perrito, el caballito, la tijerita, el 69, el 4 son algunas de las poses pornográficas que recuerdo haber hecho con el barro y sin moldes", indica Humberto Nole.
La gracia con que Nole trabaja ha hecho que se incremente la demanda por sus cerámicas, en particular, en los últimos años en que el turismo ha crecido notablemente.
"Los turistas de Lima o Piura vienen a comprar la cerámica tradicional de Chulucanas, pero cuando ven mis artesanías se ríen y también las llevan", señala.
El negocio va viento en popa, si el 2007 vendía unos 50 objetos al mes, este año ha tenido que duplicar su producción. "La gente compra para regalar en despedidas de solteras y solteros y para hacer bromas", considera Nole, quien sueña con sus figuras pero no en un sentido morboso sino colocadas en estantes del exterior y siendo reconocidas en todo el mundo.
EL MISTERIO DE LA ENCANTADA
La Encantada, cuna de artesanos, es un pequeño caserío en el que los niños nacen con el arte en las manos, pero a pesar de su fama, la mayor parte de sus habitantes vive en la pobreza.
Su nombre deviene de antiguas leyendas transmitidas de generación en generación y que tienen como rasgo común la existencia de una antigua laguna -ya seca- en la que los pobladores veían aparecer a medianoche diversos personajes como un cura con un bastón de oro, un cocodrilo con una cadena de oro y una mujer. Según el mito, la misteriosa dama se metió a la laguna y nunca más salió, conociéndose desde entonces el lugar como la Laguna Encantada, para finalmente abreviarse a La Encantada.