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Conozca la historia de María Velázquez 'la Mecánica del Folklore'

7:53 | De noche, dormía en un parque. De día aprendía mecánica. Se hizo maestra. Hoy tiene un mentado taller y es una figura del folclor

Por Antonio Orjeda

La sesión fotográfica que pactamos con María Velázquez se frustró. Además de maestra en el arte del planchado y pintura, y propietaria del taller al que figuras de la farándula llevan sus autos, ella es "La Mecánica del Folklore", aguerrida cantautora que se viene haciendo un lugar en el Olimpo del huaino actual. Pero la sesión se frustró. Sebastián planeaba retratarla con uno de los coloridos trajes con los que actúa, en medio de los autos de su taller. María le ofreció disculpas. Un cliente la acababa de llamar. Se había quedado botado. En su grúa, ella debía ir en su auxilio.

Este detalle la pinta de cuerpo entero. Para María, por encima de todo está el trabajo, está la responsabilidad. La lección la aprendió de papá. Ella tenía solo 7 años cuando él murió. La mandaron a Lima, a la casa del hermano de su mamá...

Su tío la botó de su casa.
Él era una mala persona. Me quería manipular.

¿Qué edad tenía?
Once años.

¿Qué hizo?
Le pedí a mi hermana que me buscara trabajo. En una casa necesitaban a alguien para que cuidara a una niña de 9 años. "¡Llévame!". Esa casa me pareció un palacio. Le dije a la señora que sabía trabajar. "Yo sé lavar, planchar, cocinar...". Se rio, pero me dio el trabajo. Había cuatro empleadas. Pasaron dos semanas, y yo empecé a hacer lo que ellas no hacían. Y eso veía el dueño. Pasaron tres meses y él me dijo: "María, esta va a ser tu casa". ¡Era una vida maravillosa! Pero gracias a mi esfuerzo, a mi trabajo.

Pero, entonces, ¿qué pasó?
Un Día de la Madre, en el colegio me pidieron un queque. Pensé en mi mamá. A mí me hubiera gustado llevárselo a ella, pero ella estaba en Huaura. "Por lo menos se lo daré a mi hermana", dije. Fui a su casa, y encontré a mi madre. ¡Su pobreza se había ahondado más! Y yo vivía una vida de ricos... Meses después, me llama mi hermana. Estaba por dar a luz, me pidió ayuda. Fui. Me quedé toda la noche. Yo había prometido que no iba a dejar a Mónica (la niña a la que María cuidaba). A su familia no le gustó ese gesto. No me volvieron a recibir. Eso cambió mi vida... Me tuve que quedar ahí (donde su hermana).

Donde también vivía el tío que la botó a los 11 años.
Poco después, los dos me echaron. Ella tenía un puesto de comida, me mandó a hacer salsa para la papa a la huancaína. Me salió aguada... Ahí mismo, sentado, estaba un mecánico. Él me dio la oportunidad para ser quien soy.

¿La botó por la salsa?
Ya se había aburrido de mí. El mecánico vio todo. Me dijo: "Yo te voy a ayudar". "Señor, si me quiere ayudar, deme trabajo". Él era un maestro en planchado y pintura. Trabajaba por contrato.

Ahí fue que decidió...
Irme a dormir a la calle. A él le dije que tenía dónde; y dormí en los parques. "Hasta que pueda ganar mi primer sueldo", dije.

Durmió en el parque El Porvenir. Entonces era un lugar bravo.
Fumaban, se prostituían. Niños, mujeres, jovencitos. Me daban pena, les hablaba; pero ya estaban en el vicio.

¿Cuánto tiempo duró así?
Dos meses. En las mañanas aprendía de mecánica, en la tarde me iba al colegio y, de ahí, a la biblioteca (del parque El Porvenir, en La Victoria) hasta que cerrara. Ahí hacía mis tareas y leía hasta que mis ojos se cerraban. De ahí me iba a dormir al costadito, porque ahí había bastante pasto.

Hoy tiene este reconocido taller de mecánica, un hostal de cinco pisos. ¿Cómo lo explica?
Con trabajo, sacrificio y tino --sin estafar a la gente--, tienes más trabajo; y por ende, más ganancia.

Yo me refugié en el trabajo. Mi meta era salir adelante porque en el taller había compañeros que me humillaban, que me mezquinaban. Una vez, un maestro pintor a la pintura que yo había preparado para dar la última mano, le echó ácido muriático... "¡Algún día voy a tener mi propio taller!", decía. ¡Ese era mi reto! Pero para eso tenía que aprender más, de esa manera iba a poder dirigir, ¡a mí nadie me iba a poder engañar!

Empezó a aprender a los 13. A los 16 ya era una maestra.
Ya alquilaba mi departamento, ya tenía a mi empleadita.

La mecánica es un mundo de hombres. ¿Cómo se ganó la confianza de los clientes?
Por mi maestro. Él era recontra conocido por las mejores factorías. Agarraba un contrato y me decía: "Tú haces la mitad y yo la otra". Así me fueron conociendo en diferentes factorías. "Yo garantizo", decía él; y después ya no me querían soltar.

¿Cuándo se independizó?
Cuando ya me hice conocida; y en el 88 me casé.

La familia de él no la entendió.
Como no sabían de mi trabajo y yo andaba bien 'nice', le escribieron un anónimo, le dijeron que era prostituta. Yo soy una mujer de retos, ¡no iba a aguantar tonterías! No me iba a sentar en una mesa donde no me quieren. Ni modo, me separé.

En el 91 abrió su propio taller.
Y me vio la familia de mi ex esposo --lijar, planchar, soldar...--, se quedaron mudos. Y ahí empecé a sentir que mi trabajo era interesante, ¡que no debía tener vergüenza! ¿Y sabes por qué? Porque tenía a alguien que necesitaba de mí: mi hijo; y yo estaba sola. El papá zafó cuando yo estaba con tres meses de gestación.

Usted tenía un sueño de niña: ser cantante.
Hace tres años le trabajé el carro al conductor de "Canto andino". Él me abrió las puertas del folclor. ¡Ahí fue que me decidí a hacer música! Grabé seis temas y se los di. "¡Hazme doce y yo te hago el videoclip!", me dijo. Y así fue.

Sus penas se convirtieron en la materia prima de sus huainos.
¡Por supuesto! Además, el 2000 tuve una desgracia: me involucraron en un tema de repuestos (fue sindicada como reducidora de partes de auto). ¡Dios sabe cuál es la verdad! Todo lo que tenía, todo mi esfuerzo, se fue a la nada... Yo ya conocía a Abencia Meza. "¡Qué te importa lo que digan! De mí han dicho de todo. Tú has apoyado a tantos, ¡yo te voy a apoyar!". Abencia se convirtió en mi hada madrina. Ella me resucitó. ¿Pero quién iba a venir acá con todo lo que habían dicho de mí? Pero como mi padre decía: "Lo que se siembra, se cosecha". Mis clientes vinieron. ¡Esto creció! Ahora también compro y vendo carros... No hay mal que por bien no venga.

LA FICHA
Nombre: María Velázquez.
Colegio: La primaria en Paccho (Huaura, Lima). Terminó en el Isabel La Católica.
Estudios: Destacada alumna de la 'universidad de la vida'.
Edad: 44 años.
Cargo: Gerenta de Factoría Pierr's y del hostal Avensis.

LA EMPRESA
Factoría Pierr's
Taller de planchado y pintura que María abrió en 1991. Empezó sola, hoy tiene diez empleados fijos.

"La Mecánica del Folklore"
En el 2007 inició su carrera artística. Ha lanzado un DVD. María además tiene un hostal de cinco pisos en Los Olivos.

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