Sigue el caos vehicular en el centro de Lima por el cierre de la avenida Abancay
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La Policía mantiene cercada la sexta cuadra de esa importante vía debido a un desalojo de comerciantes que se desarrolla en medio de altas medidas de seguridad
Aún se mantiene la congestión vehicular en el centro de Lima desde las siete de la mañana, debido al
cierre de calles dispuesto por la Policía Nacional para proceder al desalojo de comerciantes del edificio El Tumi, donde funciona una galería en el número 627 de la avenida Abancay, que es de propiedad de la Beneficencia Pública de Lima.
El cierre de las calles fue ejecutado sin previo aviso, dejando varados a cientos de vehículos en plena avenida Abancay, y provocando el lógico malestar de la gente que a esa hora, por lo general, se está dirigiendo s sus centros de labores.
LOS DESVÍOSA consecuencia del cierre de la avenida Abancay (en las cuadras 5 y 6), el tránsito fue desviado por las avenidas Tacna y Emancipación. El caos vehicular alcanzó también a calles aledañas, debido a que otros conductores, avisados del problema, buscaron otras vías de salida para abandonar el centro de la ciudad.
Hasta la Vía de Evitamiento, que se supone es de tránsito rápido, fue afectada con una gran carga vehicular, debido a la que Policía cerró la subida hacia la avenida Abancay.
En el edificio en discordia se pudo apreciar a una mujer encadenada a la reja del inmueble. Según dijo, su actitud obedecía a su deseo de defender su centro de trabajo de una "decisión injusta" del Poder Judicial y la Beneficencia Pública de Lima.
¿POR QUÉ EL DESALOJO?La mujer, que no reveló su identidad, señaló que ellos desconocían que sobre el inmueble había pendiente un juicio. Agregó que hace muchos años la Beneficencia alquiló el edificio a una mujer de nacionalidad taiwanesa, quien dejó de pagar la renta durante cinco años, acumulando una deuda de más de 700 mil soles.
Sin embargo, sostuvo que los actuales ocupantes del inmueble han cumplido siempre con los pagos correspondientes, por lo que consideraban injusto el desalojo.
Luego de dos horas de ofrecer resistencia a la decisión judicial, los ocupantes del edificio empezaron a abandonarlo de manera pacífica. En diálogo con los medios de comunicación, negaron que tengan en su poder bombas molotov o armas punzocortantes.
De acuerdo a imágenes mostradas por la televisión, un hombre fue sacado del edificio en calidad de detenido y junto a él se observó a un efectivo policial llevando un balón de gas.