10:20 | Solano se sumó a los casos de Romario en Brasil, Riquelme en Argentina, Aguinaga en Ecuador y Salas en Chile. Ellos volvieron y potenciaron su campeonato
El caso de Solano es un impacto no solo deportivo. Es un golpe mediático importante, que puede relanzar el torneo peruano y potenciarlo. Hablamos de un campeonato acostumbrado a figuras de tono gris, que ahora recibe la llegada de un crack peruano que triunfó en un mejor mercado: el europeo. Lo que sigue es un repaso de los otros cuatro regresos que potenciaron distintos mercados sudamericanos.
Juan Román Riquelme
Tres días antes de la celebración de los enamorados, Juan Román Riquelme le dijo que sí al amor de su vida. Ese 11 de febrero del 2007, el volante platense regresó a la Argentina, a Boca precisamente, no solo para jugar sino para romperla: fue el crack de ese Boca que ganó su sexta Copa Libertadores. Román generó goles y los hizo: fue el goleador del equipo de Miguel Ángel Russo con 8 tantos en 11 encuentros. Igual fue un año complicado para uno de los hijos dilectos de La Bombonera: cuando regresó a Villarreal, el club que lo había cedido a préstamo después de muchos problemas con los dirigentes, el técnico Manuel Pellegrini lo tuvo un semestre sin jugar un minuto. Román entrenaba pero su destino era el palco de El Madrigal. Tendría una nueva etapa feliz en Boca, a inicios del 2008, cuando le compraron el pase por 15 millones de dólares para alegría del pueblo xeneize.
José Marcelo Salas
Dos años antes lo había hecho el amigo (en el club enemigo). En el 2003, Iván Zamorano regresó a Chile para jugar por el club del que era hincha su viejo, el Colo Colo, y dos años después José Marcelo Salas pegó la vuelta al equipo que amaba, la 'U' de Chile. Una sola letra llenó toda su vida... hasta el retiro. El 'Matador' había hecho sus últimos goles en River (y había fallado otros frente a Cienciano, en la Sudamericana 2003). Volvió a la 'U' para ser el capitán, el líder, el dueño de los cánticos de Los de Abajo, la histórica popular azul. Pero no pudo gritar campeón. El delanterazo chileno que había dictado cátedra en Wembley (dos golazos a Inglaterra en 1998) no pudo hacer lo mismo con la Universidad: perdió la final del Clausura 2005 contra Universidad Católica y el Apertura 2006 versus Colo Colo. Se retiró en diciembre último y en el Perú no generó ni un poquito de pena.
Romario
Solo meses después de ganar el campeonato español con el Barcelona, Romario no pudo más. Cansado de las exigencias del fútbol europeo y de los horarios militares que le reclamaba su técnico Johan Cruyff, el 'Chapulín' se mudó de vuelta a Río y de regreso al Flamengo. Sí, el campeón del mundo, el campeón de la liga española, el 'pichichi' de los treintaitantos goles anclaba en Brasil. Su etapa no fue del todo positiva. Los estadios se llenaron, la expectativa creció en demasía por ver el equipo de Romario, pero Flamengo perdió el campeonato brasileño y solo alcanzó un tibio subcampeonato de la Supercopa. Para remate, la dupla mediática que fundó con Edmundo fracasó ruidosamente. De amigos, de patas con los pies, pasaron a enemigos irreconciliables. Es más, en su restaurante Romario dibujó una imagen de Edmundo como un tonto. En 1995, es decir, un año después, regresó a Europa contratado por el Valencia de Chemo y Valdano.
Álex Aguinaga
El ídolo de Chespirito es Álex Aguinaga. Figurita del Necaxa, el volante ecuatoriano jugó más de una década en México y logró varios títulos locales y de la Concacaf. Con semejante currículo, Álex no tenía problemas de ofertas: todos en México se morían por tenerlo. Sin embargo, cuando cruzó la barrera de los 35 años, una oferta de la LDU lo tentó para regresar. El volante tomó maletas y emprendió la vuelta para juntarse con el 'Chorri', Oblitas y Graziani, y componer a uno de los equipos campeones ecuatorianos más respetados y celebrados del último tiempo. El título se logró en el 2005 y, aunque al final Aguinaga solo alternaba (no era titular), su sello de patrón quedaba claro en el equipo. En paralelo, la vuelta de Aguinaga fue un plus mediático para Liga y una manera de finalmente sentar su posición de equipo grande frente a Emelec o Barcelona. Es decir, cuando Liga quiso meterles una cachetada a los grandes, repatrió a Aguinaga y hoy nadie tiene dudas de su poder ni de su importancia como club.