Por ERIK STRUYF PALACIOS Especial para El Comercio
BRUSELAS. El 7 de julio del próximo año, en Lisboa, se dará a conocer el veredicto. Aquel día se cerrarán las votaciones por Internet, en todo el mundo, para elegir las nuevas siete maravillas del mundo. A poco más de medio año de la fecha límite, la ciudadela inca de Machu Picchu está clasificada entre los 21 sitios históricos finalistas y pugna por terminar entre los siete vencedores. Según los organizadores de N7w (New Seven Wonders of the World), a finales de octubre, en un ránking provisorio, el sitio incaico se hallaba entre los siete preferidos del público.
En la recta final de la carrera todos los países participantes se las ingenian para aumentar sus chances en pos de un reconocimiento que puede significarles, por lo menos, un incremento en la afluencia de turistas.
Machu Picchu se bate con otros 20 finalistas en unas lides cuyo desenlace se decide en el ciberespacio. La campaña para elegir las nuevas siete maravillas del mundo ha optado por usar Internet como el medio preferente para que el público de los cuatro rincones del planeta exprese su preferencia por uno de los sitios participantes. "Queremos que la gente vote por los monumentos que más les inspiren y que con su elección hagan parte de la historia", explica Tia B. Viering, responsable de comunicaciones de N7w. En la contienda, iniciada en el 2000, las preferencias de los internautas han dejado ya en el camino atractivos culturales de la talla de la Torre de Pisa, la Mezquita Azul de Turquía y el Palacio Ducal de Venecia.
La idea del concurso internacional nació en la cabeza de Bernard Weber, un suizo multifacético, escritor, aventurero, cineasta y aviador. Emulando a Pierre de Coubertin, quien a fines del siglo XIX trajo a nuestra era las Olimpiadas de los griegos, "Weber se ha propuesto revivir la idea helénica de las maravillas universales, con la diferencia de que hoy en día no será un puñado de historiadores quienes las elijan, sino millones de personas, gracias a Internet", explica Viering. Además, esta vez, los sitios candidatos no pertenecen, como en la antigüedad, únicamente a culturas próximas al Mediterráneo, ahora se han incluido sitios erigidos en los más distantes confines del planeta.
La Campaña Global, como gustan llamarla los organizadores, se lanzó en el 2000. Al cabo de cinco años el voto del público, emitido principalmente por Internet y en mucho menor grado por teléfono, arrojó una lista de 77 sitios preferidos de un total de 184 nominaciones. El 1 de enero del 2006, un panel de expertos, constituido por seis arquitectos de renombre mundial (entre ellos el japonés Tadeo Ando y el chino Yung Ho Chang) y presidido por el ex director de la Unesco el español Federico Mayor, asumió la dura tarea de configurar una lista de 21 finalistas y dio el pistoletazo de partida para el último trecho de la campaña, en el que nuevamente serán los internautas quienes tendrán la última palabra.
¿LUCHA DESIGUAL? N7w ha recibido desde diferentes esquinas la crítica de no ser tan democrática como presume, por no tomar en consideración la brecha digital que se abre entre países europeos y EE.UU. por un lado y países de América Latina o Asia por el otro. Para votar es necesario tener acceso a Internet y contar con una dirección de correo electrónico válida, ambos privilegios de una población mucho más numerosa en Alemania o EE.UU. que en el Perú o Camboya.
"Estamos conscientes de que el método de votación no es perfecto, pero es el mejor que está al alcance de nuestras manos", justifica Viering. "Y no nos engañemos -remata-, quienes no tienen la suerte de tener acceso a Internet en casa se las ingenian para votar yendo donde los familiares o amigos o a un cibercafé". Como prueba esgrime el hecho de que los latinoamericanos figuran entre los participantes más activos. En efecto, en los anales de la campaña consta que en el 2002 los peruanos destacaron como los visitantes más asiduos en la página web de N7w.
EL DATO Veredicto postergado Inicialmente, el concurso tenía como fecha de elección los primeros días del 2001. Sin embargo, se postergó hasta el 29 de junio de dicho año. Luego, se pasó la fecha a noviembre del 2005, pero nuevamente se ha pospuesto el veredicto.
El Comercio
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