19:26 | En su homilía realizada en la Basílica de San Pedro, el Sumo Pontífice pidió a los católicos en todo el mundo darle un lugar "al prójimo, a los pobres y a Dios". Cuanto más se enriquecen las personas, más se encierran en sí mismas, dijo
Ciudad del Vaticano. (dpa) - El papa Benedicto XVI ofició esta madrugada (en el Vaticano) la tradicional Misa de Gallo en la Basílica de San Pedro en el Vaticano para celebrar la Navidad y recalcó la necesidad de millones de pobres y desplazados.
En su homilía, el Sumo Pontífice pidió a los católicos en todo el mundo darle un lugar "al prójimo, a los pobres y a Dios". Cuanto más se enriquecen las personas, más se encierran en sí mismas, dijo.
"De alguna manera, la humanidad espera a Dios, su cercanía. Pero cuando llega el momento, no tiene lugar para él", subrayó.
Varios miles de fieles saludaron el ingreso de Benedicto XVI a la Basílica. En la Plaza de San Pedro se instalaron pantallas gigantes para que los peregrinos siguieran la misa desde allí. Es la tercera Navidad para el Papa alemán desde que inició su Pontificado en abril de 2005.
Las festividades navideñas en el Vaticano comenzaron más temprano con una serie de cambios en el pesebre de la plaza de San Pedro.
Como es costumbre desde 1982, la escena de la Natividad, de tamaño superior al real, mostraba el nacimiento de Jesús en un pesebre que asemejaba a una cueva en Belén, pero este año el Vaticano lo ubica en la casa de San José en Nazaret, decisión que causó sorpresa.
El pesebre estuvo cubierto hasta hoy, cuando fue inaugurado por el Papa. Representa la escena del nacimiento de Jesús inspirada en el Evangelio según San Mateo, alejándose así por primera vez de la iconografía y la tradición clásicas de los otros tres Evangelios, que ambientan el hecho en una gruta o en un pesebre de Belén.
De la imagen desaparecen asimismo los pastores, el buey y la mula, en vista de que ya no hay establo. A su vez, las estatuas de los ángeles que acompañan a San José, María y el Niño proceden este año de México.
En 2006 el Belén fue una variación del tema de la gruta, con un nacimiento que tenía lugar en una tienda debajo de una roca.
El pesebre permanecerá en la plaza junto al árbol de Navidad del Vaticano -este año de 23 metros de alto y procedente de los Alpes italianos- hasta el 2 de febrero, fecha de la Presentación del Señor.
El Pontífice, de 80 años, elogió el árbol y la escena de la Natividad como parte de la "herencia espiritual" de los cristianos, que recuerdan el nacimiento de Cristo en el marco de lo que condenó como "la carrera del consumismo y la búsqueda de los bienes materiales" en el mundo moderno.
Mañana, el Papa transmitirá su mensaje de Navidad desde la Plaza de San Pedro e impartirá la bendición Urbi et Orbi (a la ciudad y al mundo). Luego, impartirá a los presentes la bendición apostólica y saludará, al menos, en 60 idiomas.