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Informe: La amenaza del ilegal mercado de las armas de fuego en el país

11:40 | Pese a que ahora se exigen más requisitos para registrar un arma de fuego, su venta no ha disminuido en el mercado negro

Por: Ernesto Cegarra Mantilla

En la madrugada del domingo 16 de marzo el cruce de las avenidas 28 de Julio y Petit Thouars se tiñó de sangre. En circunstancias que todavía no se esclarecen, Wilson Pedro Mesías Ugarte (22), alias 'Dupe', y una menor de edad que era su enamorada, fueron acribillados a balazos dentro del automóvil en el que se desplazaban por el Centro de Lima luego de bailar en una discoteca. Se trató, al parecer, de un ajuste de cuentas entre dos bandas delincuenciales del Callao que manejan armas de fuego.

Los asesinos utilizaron balas Parabellum, que son de uso exclusivo para militares. Esto evidenció, una vez más, que la delincuencia común cuenta ilegalmente con municiones para diversos modelos de armas de fuego adquiridos en el mercado negro que opera en el Perú.

Las instituciones encargadas de velar por la portabilidad legal de armas son la Dirección General de Control de Servicios de Seguridad, Control de Armas, Municiones y Explosivos de Uso Civil (Dicscamec), órgano de línea del Ministerio del Interior (Mininter), y el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, que vigila el uso de armamento de guerra. En años anteriores era muy fácil registrar un arma para uso personal, pues solo se tenía que llenar una declaración jurada. Hoy, en cambio, se exigen requisitos más estrictos como la presentación de antecedentes penales, policiales y judiciales, y una prueba psicológica.  

El director general de la Dicscamec, comandante Ricardo Ganiku Furugen, explicó a elcomercio.com.pe que los delincuentes de pandillas o bandas criminales generalmente obtienen armas que son robadas a policías y militares, así como a empresarios y a su personal de seguridad.  No obstante, refirió que, hasta el momento, no se sabe con precisión dónde funciona el mercado negro en Lima ni de dónde proviene exactamente el armamento que llega a manos de los criminales para la comisión de delitos.

Para el coordinador del Instituto para la Seguridad Ciudadana, Gabriel Prado, las personas que portan armas de fuego para uso criminal cuentan con una sola premisa: bala que sale, bala que no regresa. "Por lo tanto, en nuestro país requerimos, en primer lugar, desarmar las mentes. Esa es una tarea pedagógica que se logra con la presencia del Estado en las calles. En el Perú, los que deben usar armas son la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas, las empresas privadas de seguridad y los civiles que cumplan los requisitos físicos y psicológicos que contempla la norma", comentó.

Pese a ello, el experto precisó que ni la propia Policía sabe aproximadamente cuántas armas de uso ilegal hay en el país ni en manos de quiénes están. Por eso,  añadió, se debe obtener esta información para identificar los principales puntos donde se gesta este mercado oscuro. Así se podrá iniciar una lucha radical contra ese ilícito.

Para entender un poco la existencia del mercado negro de armas, debemos recordar que el Perú no es un país fabricante. Por ello, todo el armamento que se encuentra en nuestro territorio es importado legal o ilegalmente del exterior. En la actualidad, la Policía no puede indicar la cantidad total de armas de fuego (de guerra o de uso civil) que se comercializan, ya que la Dicscamec solo tiene registradas las armas que se usan de manera legal.

El presidente de la organización Ciudad Nuestra (http://www.ciudadnuestra.org/), Gino Costa, explicó que efectivamente no hay suficiente información que dé cuenta del universo del mercado negro, y que muchas de las armas que se registran en la Dicscamec no vuelven a ser registradas como lo establece la ley. 

"Si bien existe un buen registro, hay mucho que debe hacer la Dicscamec para supervisar que quienes porten armas de fuego cumplan con la obligación legal de volver registrarlas cada cierto tiempo. En este, como en otros temas, adolecemos de información, porque no hay un sistema adecuado de registro, de información, sobre hechos criminales. Si tuviéramos la capacidad de registrar la información básica sobre cada hecho criminal, quién está involucrado, dónde y cuándo cometió el crimen, podríamos saber si hubo o no arma. Actualmente, el sistema de registro de la Policíal no es completo ni confiable", precisó.

Tomando como base una encuesta hecha por la consultora Apoyo a pedido del Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana, en el 2006, comentó que en Lima, el uso de armas de fuego todavía no es tan extendido como en otras ciudades, entre ellas las colombianas Calí y Medellín, y el estado brasileño de Sao Paulo.

"En homicidios, que es el delito más fácil de medir, estamos en una tasa de 5%, más o menos, a escala nacional. Pero en Lima esa tasa es más elevada y concentra gran parte de los homicidios que ocurren en todo el país", precisó Costa.

Por su parte, Gabriel Prado indicó que la tasa de homicidios en Latinoamérica asciende a 15,5% por cada 100 mil habitantes, situación precipitada por dos aspectos muy latentes: el uso y la proliferación de armas y el crecimiento de la delincuencia juvenil.

Ante todo esto, surge una interrogante, ¿cómo es que opera el tráfico ilícito de armas en el Perú? No se pierda la segunda parte de este informe y lo sabrá.

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