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Josef Fritzl preparó el escondite antes de secuestrar a su hija

16:16 | El 'monstruo' de Austria tuvo como rehén a Elisabeth Fritzl, hoy de 42 años, a quien violó y luego tuvo siete hijos

Viena (EFE).- Josef Fritzl, de 73 años, planeó y construyó el escondite del sótano de su casa en la localidad austríaca de Amstetten antes de encerrar allí a su hija Elisabeth durante casi un cuarto de siglo, según deducen los expertos, que este sábado continuaron sus pesquisas en el lugar de los hechos.

"Hizo los planes con antelación. En 1983 ya estaba construido el calabozo", explicó a EFE Franz Polzer, jefe de la Oficina contra el Delito de Baja Austria.

De acuerdo con las declaraciones de Elisabeth Fritzl, de 42 años, fue en 1984 cuando su padre la atrajo hasta el sótano, la golpeó y la maniató, manteniéndola encerrada los 24 años siguientes, en los que la violó sistemáticamente y la dejó embarazada de siete hijos.

Según el agente, Fritzl -un técnico electricista jubilado y en prisión preventiva tras ser detenido el pasado domingo- pidió en su momento la autorización pertinente para reformar el edificio donde tiene su domicilio en Amstetten.

"Los planos que presentó fueron aprobados, pero no incluían las habitaciones que ahora hemos descubierto. Sin embargo, ya estaban construidas en 1983. Fue muy hábil", dijo Polzer en sus declaraciones telefónicas.

La tesis policial es que, tras obtener la autorización para llevar a cabo la reforma, construyó más de lo permitido, pero tapó luego lo que no estaba en los planos, por lo que en la habitual inspección realizada posteriormente no se descubrió nada.

"Imagínese la pared de un sótano y le dicen que ahí se termina. Pero detrás de la pared había más. Es muy complicado de explicar, pero el lunes informaremos a la prensa y presentaremos un plano para que todo se entienda mejor", señaló Polzer.

Polzer indicó que unos 30 agentes participaron hoy en las pesquisas que se llevan a cabo en la guarida subterránea y en otras investigaciones, que proseguirán el domingo, aunque con menos personal.

Según la fuente, "lo más importante para nosotros ahora es esclarecer con detalle cómo se construyó este calabozo y analizar todo lo que encontramos en él para averiguar cómo vivían sus habitantes, de lo que disponían y de lo que no disponían". "Necesitamos a toda costa saber cómo funcionaba el gas, la electricidad. Cómo fueron tratados, si fueron torturados", contó.

A medida que avanzan en sus pesquisas, los agentes tienen una impresión mucho peor de cómo fue el suplicio de Elisabeth y sus hijos en el zulo subterráneo de 60 metros cuadrados y 1,70 metros de altura, sin ventanas y con un pequeño ventilador.

"Han sobrevivido, pero están todos enfermos. Nunca fueron vistos por un médico. Todos tienen problemas con la dentadura", dijo Polzer.

La renovación del aire en ese lugar es mínima y, de hecho, los expertos que efectúan las investigaciones necesitan hacer pausas para salir a tomar el aire. Mientras, prosiguen los interrogatorios a vecinos, familiares e inquilinos del edificio de la casa de los Fritzl.

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